Columna Daniel Fuenzalida: Danger...Drogas sintéticas

La Hora

Viernes 18 de enero de 2019

Como todo en la vida evoluciona, el consumo y fabricación de drogas también. Desde diversas perspectivas -policial, médica, social y hasta legislativa- hoy está en medio de la agenda pública la producción de estupefacientes químicos de alta complejidad y extremado poder adictivo.

Tal como sucede en gran parte del país -sin importar la clase social- del mundo, las drogas sintéticas llegaron para quedarse. A diferencia de la cocaína o la marihuana, sustancias que se obtienen a través de un origen vegetal, las drogas sintéticas son creadas a partir de cambios moleculares realizados en laboratorios.

Su poder no tiene límites y las consecuencias de su consumo tampoco. La fabricación en laboratorios clandestinos, con nulas normas de higiene, y el desconocimiento de su composición final, las convierte en especialmente peligrosas. Sus efectos no son determinados y -en muchas casos- letales. Solo después de un análisis farmacológico se puede determinar el contenido. Muchas veces ya es tarde para eso. Existen casos de serios daños neurológicos y cardiacos a propósito de la ingesta de este tipo de drogas.

La medicina advierte que el consumidor desarrolla tolerancia y el cuerpo se introduce en un espiral de riesgo donde se aumentan las dosis en busca de “nuevas sensaciones”.

Desde los efectos físicos, se ha comprobado en materia científica que las consecuencias de las drogas químicas son diversas y -hasta- letales.

La legislación europea es prolífica en determinar qué tipo de drogas deben ser consideradas como “estupefacientes”. Es que -según reporta la literatura científica- es en el Viejo Continente donde nacen este tipo de sustancias. No existe una fecha clara, pero se estima que su aparición se produce en los años 60.

La primera en masificarse fue el Éxtasis. Después comenzó un amplio devenir. Hoy en Chile se habla de “Demonios Azules” o “Demonios Rojos” para denominar a barbitúricos de espectro variado que muchas veces pueden causar la muerte.