El Mundial de las sorpresas

Julio Salviat

Martes 03 de julio de 2018

Los que más se burlaron por la eliminación de Chile ya están en su casa en lo mismo que nosotros: mirando los partidos por televisión. La única diferencia es que los peruanos volvieron sin nada que reprocharse, mientras los argentinos tienen material hasta la próxima Copa del Mundo para lamentarse y enojarse.

Los vecinos del norte cumplieron un papel más que digno y pueden ser calificados como los más infortunados del torneo. Por lo que jugó, Perú debió clasificar invicto; por lo que cosechó, en cambio, fue el primer eliminado del campeonato. Los del otro lado de la cordillera se instalaron en los octavos de final con una inesperada cuota de fortuna y, por rendimiento, tendrían que haber regresado mucho antes. Aunque el último partido fue el mejor, Argentina se vio abiertamente inferior a Francia y nadie pudo discutir la justicia del resultado.

Pareciera que este es el Mundial de los humildes. Tres de los grandes favoritos y uno que podía entrar en la pelea se quedaron en el umbral de los cuartos de final y no pudieron ingresar en la selecta lista de los ocho mejores. Lo de Argentina era, hasta cierto punto, previsible: sin partidos preparatorios serios y con un entrenador incomprendido por el plantel, nunca encontró su rumbo. Lo de Alemania, en cambio, no tiene explicación.

Por mucho que ya se esté haciendo tradicional que el campeón quede eliminado en la primera ronda del Mundial siguiente, como ocurrió con Francia el 2002, Italia en 2006 y España en 2010, no era Corea del Sur el más indicado para sacarla tan tempranamente del torneo.

Lo de España tampoco tiene perdón de Dios. Frente a un equipo rústico, que hizo su gol en el único remate que fue hacia el arco, dominó sin contrapeso durante 120 minutos y sólo pudo celebrar un autogol. Y Portugal, que se afirmaba en el mejor futbolista del mundo en la actualidad, no tuvo equipo para mayores hazañas.
Y vienen, seguramente, más sorpresas.