Hormigas zombies

Gabriel León

Martes 19 de diciembre de 2017

En la selva amazónica, si se busca con cuidado, es posible encontrar uno de los ejemplos más extraordinarios de control de un ser vivo sobre otro. De vez en cuando, en la parte inferior de una hoja, es posible ver a una hormiga aferrada a la vena principal.
Las hormigas no hacen eso regularmente, pero en este caso no se trata algo que la hormiga pueda decidir.

Un par de semanas antes, el cuerpo de esa hormiga ha sido colonizado por las esporas de un hongo llamado cordyceps unilateralis, un hongo entomopatógeno (que infecta insectos). Al progresar la infección y mientras las células del hongo se multiplican al interior del cuerpo de la hormiga, esta comienza a mostrar un comportamiento extraño. Dos semanas después de la infección, la hormiga abandona la colonia y sube a una hoja situada a cerca de 25 centímetros del suelo. En esa posición, tanto la humedad como la temperatura son óptimas para el crecimiento del hongo. Una vez en la hoja, las mandíbulas de la hormiga se cierran en la vena principal, tomando los nutrientes que ya no serán para la hormiga, sino que para el hongo. Una vez que el hongo ha colonizado completamente a la hormiga, esta muere.

De su cabeza surge el cuerpo del hongo, que crecerá hasta liberar millones de esporas, justo encima del hormiguero. Recientemente, científicos de EE.UU. han descubierto que el hongo toma el control del cuerpo de la hormiga, alterando su comportamiento. Una cosa interesante es que el hongo no llega al cerebro, sino que crece alrededor de los músculos de la hormiga. Los investigadores creen que esto es fundamental para que el hongo pueda tomar el control del insecto. La fama de cordyceps unilateralis ha llegado al mundo de los videojuegos: en The Last of Us los jugadores deben combatir a humanos que han sido convertidos en una especie de zombie por un hongo similar, claro que eso es solo ficción: afortunadamente para nosotros, el hongo prefiere a las hormigas.