Federer reescribe la historia en La Catedral: consiguió su octavo título en Wimbledon

La Hora

Domingo 16 de julio de 2017
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A días de cumplir 36 años, obtuvo su segundo Grand Slam del año y se alzó como el más ganador en la hierba londinense.

Por Gabriel Arce G.

En sus 140 ediciones, Wimbledon marca la historia del tenis. Lo había hecho con el británico William Renshaw, referente de los comienzos del deporte blanco en el siglo diecinueve. Luego llegó el turno de Pete Sampras, quien hegemonizó el circuito en los años noventa. Ambos se alzaron con siete trofeos en Londres para marcar época. Sin embargo, ahora La Catedral tiene un único rey: el símbolo del siglo veintiuno, Roger Federer (5°).

El camino del mejor tenista de la historia ha crecido junto al abierto británico. Con 16 años se consagró ahí como junior y, cuando pensaba que no podría vivir del tenis, dio el batacazo en 2001 al vencer a Sampras, mientras dos años más tarde conseguía su primer título grande en la hierba.

Ayer, el suizo llegaba tras ausentarse en toda la temporada de arcilla. Pese a entrar en la final sin ceder sets, tenía al frente a Marin Cilic (6°), su verdugo en las semifinales del US Open de 2014.

El llanto de Cilic

A la cancha central del All England Tennis Club saltaron dos jugadores con la misma estrategia: dominar con el servicio, castigar de derecha y definir el punto a la mínima chance. Ese mismo partido se vivió en las semis del US Open tres años antes, lugar donde el croata ejecutó de mejor forma el guión. Sin embargo, eso jamás pesó en la mente de Federer.

El comienzo en La Catedral estuvo muy disputado y Cilic buscaba doblegar al de Basilea, que contestaba con la misma agresividad. Pero como tantas veces, Federer fue mejor en los puntos clave y rompió el servicio del balcánico para quedarse con el primer parcial.

El ímpetu de Cilic también se quebró y, con ello, llegaron las dolencias y la angustia. En la mitad del segundo set, el croata llamó al fisioterapeuta y rompió en llanto. El peso del partido, el rival y de su pie izquierdo, lo sobrepasaron. Así y todo, continuó batallando con los ojos vidriosos. Al otro lado de la red, Federer se desenvolvía intratable y sin piedad. 6-3, 6-1 y 6-4, en una hora y 41 minutos, convirtiéndose así en el tenista más longevo en ganar un trofeo en la era abierta, con 35 años y 342 días.

El suizo, que no ganaba dos majors en un año hace ocho temporadas, consiguió su octavo título en Wimbledon y se inscribe como el más ganador del césped inglés. No menor, ya que en las tres oportunidades que consiguió el abierto británico y australiano en el mismo año (2004, 2006 y 2007), también supo ganar el US Open, que arranca en septiembre. Luego de derramar lágrimas, tocó levantar el trofeo. “Quizá me tome otros seis meses para descansar, se me dio bien”, bromeó Federer, quien amanecerá en el tercer puesto.