Reserva Nacional Río Clarillo: Hacer senderismo en el bosque

Luis Valenzuela

Lunes 25 de septiembre de 2017

Cada 1 de enero, la Reserva Nacional Río Clarillo congrega tantos visitantes que debe cerrar sus puertas cerca de las diez de la mañana. Las filas se repiten el resto del verano, debido a su sombra y áreas de picnic.

El enclave de la comuna de Pirque, sin embargo, no es tan solo un oasis para arrancar del calor. Otoño e invierno, cuando las temperaturas son más bajas, son las épocas más aptas para recorrer sus senderos. “En términos escénicos, para quien le gusta el bosque, es una de las mejores opciones dentro de la Región Metropolitana. Yo lo recomiendo, siempre con las precauciones que hay que tener en la práctica del senderismo”, dice a La Hora Eduardo Aguirre, presidente de la Federación de Andinismo de Chile (Feach).

El sendero Quebrada de los Bueyes es su tramo más exigente, con 12 kilómetros de extensión. “En esa ruta hay 24 puntos con señalética, así se recorre casi todo el parque. Tarda cerca de seis horas”, cuenta Jorge Vega, encargo de la rama de senderismo del Club Andino Wechupún.

Si se asiste con niños, hay senderos más acotados, como el Aliwen Mahuida. “Se recomienda el equipamiento básico de trekking: calzado de agarre y bastones. También agua y ración de marcha como decimos nosotros, que son los frutos secos y barras de cereal. La ropa de abrigo también es relevante, para los momentos en que uno se detiene”, añade Vega.

Ya en curso su transformación en Parque Nacional, según afirmó el intendente Claudio Orrego, Río Clarillo cuenta con diversidad de especies. Peumo, litre, quillay y lingue asoman en zonas del circuito, para luego dar espacio al colliguay y el cactus. “Es uno de los pocos bosques mediterráneos que hay en la zona central del país. En esta época, incluso, hay nieve en algunos sectores de la ruta. Hay zonas que se parecen mucho a lo que uno ve en bosques del sur”, manifiesta el experto del Club Andino Wechupún.

El gran requisito, coinciden sus visitantes, es madrugar. La reserva abre sus puertas a las 8.30 horas y cierra a las 18 horas, de modo que es imprescindible salir temprano de la ciudad. Desde la estación de metro Plaza de Puente Alto son 17,3 km hasta la entrada de la Reserva, que se pueden cubrir en cuarenta minutos en transporte público.