Don Kame Yoko: Japón más allá del sushi

Sebastián Alburquerque

Jueves 16 de junio de 2016

La comida japonesa caliente es un mundo inexplorado en Chile; este pequeño local de Bellavista permite probar esos sabores nipones ocultos.

Si a alguien se le pide que se imagine comida japonesa, probablemente pensará en sushi. Pero la variedad gastronómica de este milenario país va mucho más allá del pescado crudo. Es, de hecho, una cocina casi inexplorada en el país.

Don Kame Yoko es un restorán japonés que se une a un puñado de otros locales que ofrecen alternativas de comida japonesa caliente. Se definen como “una picada japonesa” pero, con un menú igual o más caro que cualquier otra opción para almorzar, eso queda en entredicho. Pero partamos por el inicio.

Don Kame Yoko

Bellavista 0376, Providencia.

Si pide el menú, a la mesa llega una caja. Al destaparla, se descubre una bandeja con cinco compartimientos distintos. Uno con arroz aglutinado, de grano corto y casi sin sal. Como el de sushi, pero sin vinagre. La idea es acompañarlo con las otras preparaciones. Más arriba venían croquetas de puré de papa, muy ricas, rebozadas en panko, perfectamente fritas, y con trozos de carne en su relleno además de una ensalada de fideos con naranja y repollo. Al lado, una tortilla de huevo medio dulzona, con forma de corazón. Más abajo, un misterio que parece atún encurtido, con sésamo y pepino. También lo acompaña un plato de sopa con algas, en un caldo de sabor que parece hecho con dashi.

La forma más fácil de explicar este menú es decir que es diferente. Son sabores que parecen sacados de una paleta de colores inusual. ¿Es rico? Sí, mucho. ¿Es un poco raro? Sí, también. Pero eso no tiene nada de malo; es un placer un tanto perdido probar algo y sorprenderse. A ojo de un comensal común y corriente, cuesta saber qué pescado usa este local, pero la única certeza es que es muy rico, como para volver, que es lo que realmente importa.

Quizás lo único rebatible de Don Kame Yoko es que se definan como “picada”. Un menú cuesta $5.500, sin considerar propina ni nada para beber. En perspectiva, no es caro para probar platos que no se pueden comer en ninguna otra parte, pero tampoco califica como tal. Para el PIB de Japón, quizás.