Columna de Daniel Fuenzalida: afrontemos la realidad

La Hora

Viernes 08 de noviembre de 2019

Resiliencia y fe en revertir el difícil camino. En momentos donde cunde la desesperanza, el consejo es afrontar la realidad y no esconder los problemas en falsas cortinas de humo como son el alcohol y las drogas.

Enciendo el TV mientras escribo esta columna. El ruido metálico de las cacerolas es incesante. Veo decenas de testimonios dramáticos. Angustia, impotencia, frustración son los sentimientos más repetidos en una población golpeada. En medio de los mensajes críticos al sistema, aparecen niños que sueñan con un futuro mejor. A ellos hay que inculcarles que los problemas se afrontan con valentía. Jamás huír o evadir a través de “válvulas de escape” que no son más que vicios que nublan la realidad.

Las drogas y el alcohol no son propios de nuestros días. Las adicciones y el consumo son parte de la especie humana. La gran diferencia está en cómo afrontar el día a día y no emplear sustancias para esconder la realidad. Al anestesiar nuestros sentidos con drogas o alcohol no podremos combatir la fuente precisa del malestar.

En medio de demandas cruzadas de la opinión pública, aparecen anónimos testimonios de personas que le doblan la mano al destino e invitan a la esperanza. Fue el caso de una nota mostrada por TVN sobre una anciana que pese a su avanzada edad estaba en medio de la marcha en forma lúcida y pacífica. Esa es la actitud.

Buscar una gratificación emocional momentánea representa el efecto más repetido entre los culpan al entorno de sus adicciones. En efecto, el acohol y las drogas pueden reprimir la conciencia del malestar emocional, pero la solución pasa por elaborar estrategias de afrontar y elevar la capacidad de control ante lo adverso.

Ante la vulnerabilidad propia del ser humano y muchas veces con un etorno permeable, la familia siempre resulta ser un escudo poderoso. Es ahí donde radica el cable a tierra de quienes piden al mundo parar porque se quieren bajar, tal como lo dijo alguna vez el gran Quino a través de Mafalda.