Consumo en universitarios

Daniel Fuenzalida Ferdinand

Viernes 31 de mayo de 2019

Reflexionar y actuar. La reciente encuesta realizada por el Servicio Nacional de Prevención de Drogas y Alcohol (Senda) es preocupante: los universitarios consumen el doble de drogas que los escolares. Las alarmas se encienden y es deber de la sociedad -en su conjunto- detener “la bola de nieve”.

El sondeo realizado en 15 casas de estudios superiores arroja cifras paralizantes: uno de cada dos jóvenes universitarios, de centros de formación técnica e institutos profesionales (50,4%) confiesa haber fumado marihuana en el último año.

Las otras sustancias que consumen son tanto o más dañinas: 10,3% emplea hachís, el 4,9% cocaína, el 0,5% pasta base y el 5,2% tranquilizantes sin receta médica (clonazepam, amprazolam o ravotril).

Las cifras del Senda no pueden dejar indiferente. La salud mental de la juventud está en manos de consumidores sistemáticos que irreversiblemente dañan su cerebro. Es así como se supo que uno de cada tres estudiantes (68%) dice haber consumido alcohol en el último mes, y de ellos el 68,1% afirma haberse embriagado al menos en una ocasión.

El problema de las drogas no puede ni debe ser visto como un flagelo de “otros”. Es nuestra juventud, son nuestros hijos, nietos, sobrinos y vecinos los que cada día entran a un espiral de consumo. Las encuestas solo nos sacan una radiografía del instante, una foto de lo que pasa aquí y ahora.

Causas por las cuales nuestros jóvenes consumen, hay muchas. Los problemas no son una excusa. Todos los tenemos, en mayor o menor medida. La rehabilitación no es un proceso fácil ni de la noche a la mañana.

Para controlar la enfermedad de las adicciones -donde no existe cura, solo se aprende a vivir con ella- es necesario tomar medidas de fondo. Hoy el sondeo nos muestra qué pasa en la educación superior. Entonces actuemos y no hagamos oídos sordos. Es más fácil callar y hacer como que nada pasa. Pero no. Detener el consumo es el objetivo. La tarea es de todos.