Caso Nibaldo: Francisco Silva contradijo en todo a Johanna y reveló macabros detalles del crimen

La Hora

Martes 23 de abril de 2019

Este martes continuó el juicio oral en contra de Johanna Hernández y Francisco Silva, los responsables de la muerte del profesor de Villa Alemana, Nibaldo Villegas.

El pasado 22 de abril, Hernández- la ex esposa del fallecido- entregó una cruda declaración en la que aseguró que el autor intelectual del homicidio fue Silva.

«Francisco comenzó con el asunto de que Nibaldo no debía existir», señaló la imputada, quien responsabilizó a Silva del brutal asesinato.

Sin embargo, este martes fue el turno de Francisco Silva de contar su versión de los hechos. Y en la instancia, partió con unas sentidas disculpas para el círculo del profesor fallecido. «Me gustaría pedir perdón a la familia de Nibaldo. También le quiero pedir perdón a mi familia por mi error, por la forma en que se desarrollaron los hechos», recalcó.

«Si hoy decidí declarar es porque mi consciencia no me deja tranquilo, y porque creo y siento que la familia de Nibaldo tiene que saber realmente cómo sucedieron las cosas», agregó.

Respecto a su primera declaración ante la PDI, Silva señaló que «omití totalmente lo ocurrido la noche del 10 de agosto del 2018, por petición expresa de Johanna, ya que me dijo que ella se iba a encargar de confundir a la familia y a la televisión con el tema de la desaparición de su esposo, por lo que me dijo que yo no debía aparecer, y yo le hice caso».

«Cuando aparece el torso de Nibaldo, Johanna me dice que vaya a su casa porque su familia tiene que verme  apoyándola en todo esto. Ahí es cuando me dice llorando que había reconocido el torso y que ya todos iban a saber que era su esposo, y me pide que por favor conforme a los muchos juramentos que había hecho de estar siempre juntos, que me culpara de los hechos. Así ella me iba a esperar con todo listo para ser felices afuera como familia», relató.

Respecto a quién fue el autor intelectual del delito, Silva explicó que «cuando Johanna estaba hospitalizada por el intento de suicidio, llegó una asistente social a informarle que su hija menor quedaría a cargo de Nibaldo».

«Ahí es cuando me dice que esa gran mariconada no se la va a perdonar, que ella no podía por nada del mundo perder a sus hijos, y que Nibaldo iba a ver quién era ella (…) Yo no le dije nada, le dije que se quedara tranquila y que íbamos a luchar por su hija», agregó.

«Cuando le dieron el alta,  insistió derechamente con el tema de darle muerte a Nibaldo y me pidió que buscara sicarios, pero la verdad es que nunca le tomé el peso o nunca le creí», añadió Silva.

Respecto a los días previos al crimen, el imputado detalló que «a principios de agosto, Johanna me pide que le compre clonazepam, porque se le estaban acabando los que ella tenía, es así como yo compro una caja, le saco fotos y se las envío, y ella me dice ‘ya chanchito, pero me los puedes moler por favor'» .

En ese sentido, indicó que «no me llamó la atención que me los pidiera molidos porque yo sabía que Johanna le daba pequeñas dosis de clonazepam a Nibaldo, cuando por uno u otro motivo debía quedarse en su casa. Se las daba para que él no la molestara en el ámbito intimo».

El día del crimen

«La noche del viernes 10 de agosto, salgo de mi trabajo y voy a buscar a Johanna a la casa de su mamá, porque era nuestra dinámica de todos los viernes. Se subió al auto y le dije que iríamos a la playa como tantas otras veces; ella me dice que primero la lleve a la casa de Nibaldo, porque tiene que hablar con él sobre valentina (su hija)».

«Mientras nos dirigíamos a la casa de Nibaldo, Johanna lo llamó y él  le dice que se encontraba en la casa de su  hermano que lo esperara unos minutos, por lo que nos vamos a un mirador cercano y Johanna me dice si es que me acordé de lo que me había pedido (clonazepam). Cerca de las 10:30 de la noche Johanna me pide que la vaya a dejar a  la casa de Nibaldo. Yo la dejé a dos cuadras y me devolví al mirador a esperarla».

«A eso de las 01:30 de la madrugada, Johanna me dice que la vaya a buscar. Cuando llego la veo desde afuera de la casa y me llama para que entre (…) me dice que tome asiento en el primer piso, porque tiene algo que contarme. Me dice ‘ cité a Nibaldo por mi cumpleaños, a una cena romántica y le di el clonazepam y cuando estaba inconsciente le corté los brazos», finalizó.

El testimonio de Johanna

Horas antes de la declaración de Silva, Johanna Hernández aseguró que era víctima de constantes maltratos físicos por parte de Silva, por lo que ella se sentía atemorizada, justificando así su participación en el crimen.

De acuerdo a su relato, el día del homicidio, Silva la obligó a tomarse un clonazepam – aparte de los dos que ella ya se había consumido-  y qué el también consumió de estas pastillas para «estar más tranquilo».

Johanna contó que llegó hasta la casa de Villegas, donde verían una película y comerían sushi en celebración de su cumpleaños. En ese momento- mientras Nibaldo se encontraba en su habitación en el segundo piso- Hernández le preparó una bebida alcohólica a la que le agregó una dosis de clonazepam.

Posteriormente, tomó fotos y videos de la víctima que evidenciaban que ya estaba inconsciente, registros que fueron enviados a Silva, quien llegó a los pocos minutos a la vivienda, donde según la mujer, Nibaldo despertó y comenzó una pelea entre los dos hombres, la que se habría salido de control y habría culminado con la muerte del profesor.

La mujer agregó que al subir nuevamente al segundo piso, vio el cuerpo de la víctima tapado con sábanas.

Tras esto, y luego de limpiar la escena del crimen, la pareja trasladó el cuerpo de Nibaldo hasta la playa Las Docas, en Laguna Verde, donde hicieron una fogata en la que supuestamente Johanna no participó, ya que según su relato se quedó en el auto toda la noche. Sin embargo, esta declaración contradice el testimonio de testigos que vieron a ambos abrazados en torno a la fogata.