Cómo cuidarse del sol y su peligrosa radiación UV

Juan Pablo Gutiérrez O.

Martes 18 de diciembre de 2018

Para muchas personas obtener ese bronceado fascinante tras algunos días de playa puede ser un objetivo fundamental para lograr un atractivo extra en este verano. Pero no se engañe, pues el “color playero” en la piel es tan solo la respuesta defensiva del propio organismo ante los dañinos rayos ultravioletas que emite el astro rey, el sol.

Y como tanto va el cántaro al agua que termina rompiéndose, mucha radiación ultravioleta acumulada en la dermis durante varios veranos puede producir cáncer a la piel, cuya incidencia ha aumentado considerablemente en las últimas décadas a nivel nacional y mundial.

Para evitar malos ratos vale extremar las precauciones durante la infancia y adolescencia, toda vez que estudios han demostrado que las personas que han tenido cinco o más quemaduras solares graves del tipo insolación, presentan un riesgo dos veces mayor de desarrollar cáncer de piel como carcinomas y melanomas a futuro.

Rayos y daños

Toda radiación UV es peligrosa para la salud. Así también como toda medida de protección que se pueda tomar para prevenir es beneficiosa para evitar cáncer a la piel.
Toda radiación UV es peligrosa para la salud. Así también como toda medida de protección que se pueda tomar para prevenir es beneficiosa para evitar cáncer a la piel.

Quemaduras, envejecimiento prematuro y cáncer a la piel pueden ser algunas de las consecuencias de la exposición a fuentes de radiación ultravioleta, como el sol o las camas de luz de su solarium favorito.

Para la Sociedad Americana del Cáncer todo tipo de radiación ultravioleta es dañina: Los rayos UVA constituyen el 95% de la radiación solar que llega a la superficie del planeta, atraviesan las nubes, los vidrios e impactan profundamente en la epidermis pudiendo afectar a las células de la piel y su ADN. Sus principales efectos negativos son fotoenvejecimiento (afecta las fibras de colágeno de la piel restándole firmeza y produciendo arrugas), intolerancia al sol (como alergias y erupciones), pigmentación cutánea (manchas) y desarrollo de cánceres a la piel.

En cambio, los rayos UVB representan el 5% de la radiación solar que impacta el suelo terrestre. Pese a tener mucha energía, las nubes pueden detener esta radiación, pero en días despejados penetran en la piel provocando la clásica quemadura de sol y posterior “bronceado de playa”, y son causantes de las mayoría de los cánceres a la piel.

Finalmente, los rayos UVC no logran penetrar la atmósfera siendo retenidos por la capa de ozono.

Lo recomendado

La doctora Constanza Ramírez, dermatóloga de Clínica Universidad de los Andes, señala que “el bronceado es un mecanismo que tiene la piel de adaptarse al daño que producen los rayos UV aumentando la síntesis de melanina. Es por esta razón que la piel toma un color más oscuro y bronceado. No existe el bronceado seguro o sano”.

Los especialistas recomiendan usar protector solar factor 30 o superior y así cuidarse de las graves consecuencias de las quemaduras solares.
Los especialistas recomiendan usar protector solar factor 30 o superior y así cuidarse de las graves consecuencias de las quemaduras solares.

Los consejos de la experta para esta época estival son:

  • Evitar la exposición solar entre las 11 y 16 horas. Durante ese horario lo ideal es buscar la sombra y cubrir la piel con ropa de manga larga, sombrero y lentes con filtro solar.
  • Extremar precauciones cerca del agua, arena o nieve. Estas superficies reflejan la radiación solar aumentando el riesgo de quemaduras. Aunque el día este nublado, los rayos UV pueden penetrar la piel e inducir quemaduras.
  • Los menores de seis meses no deben exponerse al sol y tampoco usar protectores solares en crema.
  • Los menores entre seis meses y dos años sólo pueden usar protectores solares llamados físicos o minerales (contienen oxido de zinc o dióxido de titanio). A partir de los dos años de edad se puede usar protectores solares clásicos o químicos.
  • Se recomienda usar protector solar para UVA y UVB de factor 30 o superior. Se debe aplicar en todo el cuerpo 15 minutos antes de la exposición y reaplicar cada 2 ó 3 horas. Aunque algunos de estos productos sean “resistentes al agua”, lo recomendado es aplicar una nueva capa protectora después de cada baño o sudoración.
  • Si se sufre una quemadura solar con enrojecimiento extenso de superficie corporal que se acompañe de compromiso estado general, fiebre o ampollas, se debe solicitar evaluación médica a la brevedad.