Aeropuerto “Pablo Neruda”: los pasos que faltan para un cambio de nombre

La Hora

Miércoles 07 de noviembre de 2018

La polémica y revuelo que ha levantado la moción parlamentaria en la Comisión de Cultura para cambiar el nombre del aeropuerto “Arturo Merino Benítez” al de “Pablo Neruda” tiene a muchos bastante divididos. Pues conciliar el acuerdo generalizado de cambiar la denominación del principal terminal aéreo de Chile, actualmente recordando a un prócer de la aviación nacional, a otro personaje también prócer de las letras chilenas resulta en un desafío muy interesante.

Con nuevo o sin nuevo nombre, el aeropuerto de Santiago seguirá funcionando y llenándose de ilusionados viajeros prestos a disfrutar sus vacaciones el próximo verano.
Con nuevo o sin nuevo nombre, el aeropuerto de Santiago seguirá funcionando y llenándose de ilusionados viajeros prestos a disfrutar sus vacaciones el próximo verano.

Y pese a que ya se va instalando en el consciente colectivo de que el aeropuerto Arturo Merino Benítez, la iniciativa está en su etapa de moción y recién a sido aprobada por la comisión permanente de la cámara baja.

El diputado Gonzalo Fuenzalida (RN), integrante de la comisión de Cultura y de las Artes de la Cámara Baja, afirmó no ver con mucha simpatía el cambio de nombre. “El comodoro Arturo Merino Benítez fue un personaje clave en la historia de la aviación nacional y su nombre es muy atingente a la instalación a la cual se le atribuyó su recuerdo: el principal terminal aéreo del país”, comentó.

Un poco de historia

La historia indica que el origen del nombre del aeropuerto de Santiago data del gobierno de Salvador Allende, cuando el 26 de abril de 1971 se presentó un proyecto de ley que propuso denominarlo con el nombre del desaparecido general del aire. Entre sus méritos destacan ser prócer de la aviación chilena, fundador del Club Aéreo de Chile, creador de la Línea Aero-Postal Santiago-Arica (posterior LAN y actual LATAM), primer comandante en jefe de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) y primer subsecretario de aviación.

No obstante, fue durante la dictadura militar que se le asignó el cambio de nombre en forma definitiva, de Aeropuerto Pudahuel -como fue llamado en su puesta operativa hacia 1967- a Aeropuerto Comodoro Arturo Merino Benítez.

El diputado Gonzalo Fuenzalida Figueroa (RN).
El diputado Gonzalo Fuenzalida Figueroa (RN), integrante de la comisión de Cultura y de las Artes de la Cámara Baja.

“Pablo Neruda es una persona muy destacada, sin duda, pero Arturo Merino Benítez tiene todas las cualidades para que el aeropuerto lleve su nombre y lo mantenga”, señala el parlamentario.

En todo caso, la moción sólo ha sido aprobada al interior de la comisión de cultura; siendo sus siguientes trámites pasar a la sala (hemiciclo de la cámara baja), ser presentada, ser discutida y ser eventualmente aprobada. Luego pasar al senado para nueva discusión, y posteriormente nueva revisión por los diputados. “Y como la moción es de iniciativa parlamentaria, no reviste ningún tipo de urgencia ni tampoco es un ítem destacado del programa del actual gobierno, por lo que es probable que pueda ‘dormir el sueño’ de varias otros proyectos de ley que permanecen en el Congreso Nacional”, explicó Fuenzalida.

El principal terminal aéreo chileno representa una inversión de US$ 900 millones, para una superficie de 175.000 metros cuadrados y aumento de 18 a 67 puertas de embarque. Su entrega está pactada para el 2020.
La remodelación del principal terminal aéreo chileno representa una inversión de US$ 900 millones, para una superficie de 175.000 metros cuadrados y un aumento de 18 a 67 puertas de embarque. Su entrega está pactada para el 2020.

Las declaraciones del diputado Marcelo Díaz (PS) matizaron la polémica indicando que la asignación del nombre del poeta correspondería sólo al terminal internacional del aeropuerto, y conservando la actual denominación para el terminal nacional, Fuenzalida comentó: “Uno no le va a decir al taxista lléveme al aeropuerto Arturo Merino Benítez porque tengo un vuelo nacional que tomar, o lléveme al aeropuerto Pablo Neruda porque me voy de vacaciones al extranjero. Es una solución ‘salomónica’ que no tiene mucho sentido”.