Columna Humberto Sichel: once

La Hora

Martes 11 de septiembre de 2018

“Once” era el nombre en clave con el que los huasos llamaban al aguardiente en el campo. Escogieron ese porque era el número de letras que tiene el destilado y lo usaban para juntarse a tomar sin que nadie los molestara después de la faena diaria: ¿vamos a tomar once? Y partían a emborracharse sin culpa.

“Evento” es el eufemismo siútico para los hoyos en la calle, con el fin de quitarle gravedad al problema.

Estamos tan acostumbrados a hacernos los lesos, que incluso algunos inescrupulosos se aprovecharon de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos para cambiar el foco de atención en Chile. Pero nuestro “11 de septiembre” es lo que nos sigue marcando a fuego.

Hoy se cumplen 45 años de esa día fatídico, que dio paso a una de las más cruentas dictaduras en el continente. Sin embargo, aún hay compatriotas dispuestos a negarlo.

Ayer se dieron a conocer los resultados de una encuesta Cadem y la cruda realidad no acepta eufemismos: el 95% indicó que el golpe de Estado sigue dividiendo a la sociedad chilena. Y no sólo eso, un 85% cree que existen pactos de silencio en las Fuerzas Armadas para proteger a militares involucrados en las violaciones a los Derechos Humanos; un 66%, que no se ha hecho justicia; un 75%, que Chile no es un país reconciliado y un 60%, que los violadores de Derechos Humanos deben cumplir sus condenas sin importar su edad o salud.

Claramente seguimos quebrados, pero ¿hasta cuándo durará esta muralla ideológica? Muchos países tienen en su historia hechos traumáticos que los han dividido, pero con los años lograron diferenciar el bien y el mal. ¿Podremos alguna vez tener una mirada unificadora con un real consenso social?

Por un lado existe una lealtad mal entendida de justificar lo indefendible y por el otro la frase “sin perdón ni olvido” ha causado más daño del que se piensa. Verdad, justicia y reparación es muy distinto. Ese es quizás el acuerdo al que debemos llegar para que los 11 del futuro sean motivo de reflexión y no de división.