Vitamina C y resfrío común

Gabriel León

Miércoles 13 de junio de 2018

El ácido ascórbico (conocido como vitamina C) es un nutriente esencial. Eso quiere decir dos cosas: que lo necesitamos para mantener un buen estado de salud y que no podemos fabricarlo, por lo que debemos obtenerlo de la dieta. La falta de vitamina C produce una enfermedad llamada escorbuto, que afectaba a los marinos de la antigüedad, los que pasaban largos períodos sin ingerir frutas o verduras frescas, que son la principal fuente de vitamina C. De hecho, el nombre ácido ascórbico hace referencia al carácter ácido de esta sustancia y al hecho que previene el escorbuto.

En 1747, James Lind descubrió que los cítricos evitaban que los marinos sufrieran de escorbuto, por lo que le recomendó a la Armada Británica incorporar jugo de limón en la dieta de los marinos (y lo hicieron mezclándolo con ron).

En la segunda mitad del siglo 20, el científico Linus Pauling -ganador del Premio Nobel de química y de la paz- promovió el consumo de grandes dosis de vitamina C para tratar el resfrío común ¿De dónde sacó esta idea? Se le ocurrió influido por el bioquímico Irwin Stone, quien le envió cartas contándole sus ideas acerca de la vitamina C.

Fue Linus Pauling quien popularizó la idea de que grandes dosis de vitamina C ayudaban a prevenir esta infección con un libro titulado “La vitamina C y el resfrío común”, publicado en 1970. Pauling intentó demostrar estas ideas, pero fracasó. Sin embargo, el hecho de que un científico de prestigio como Pauling estuviera detrás de esta recomendación fue suficiente para que muchos pensaran que estaba en lo correcto. Todos los estudios que se han realizado para verificar el efecto positivo que grandes dosis de vitamina C tienen en el tratamiento del resfrío común han mostrado que su consumo no se relaciona con una menor incidencia o una recuperación más rápida.