Sello Halal se abre paso poco a poco en el mercado chileno

La Hora

Viernes 29 de junio de 2018

El islam tiene estrictas normas para la alimentación, por lo que cuida la elaboración de los productos. Otros grupos también comienzan a preferirlos.

Por José Amigo Arias

Así como existen los sellos negros en los alimentos, que previenen sobre la comida que es menos saludable por sus altos índices de a sodio, azúcares, grasas saturadas o calorías, hay también otros sellos que le dan valor a otros tipos de productos. Se trata de todos aquellos que se logran luego de una certificación minuciosa, que garantizan altos niveles de calidad en el proceso anterior a la exhibición del artículo para su compra.

Es el caso del Centro de Certificación Halal de Chile, que funciona hace ocho años en nuestro país y que se preocupa de acreditar la correcta producción de alimentos bajo las normas de la religión islámica.

Por ejemplo, la certificadora mantiene a cuatro matarifes en el sur de Chile, que realizan el sacrificio de animales, para el posterior consumo de carne de vacuno por parte de quienes profesan la religión musulmana. Para ello, los sacrificadores deben profesar el islam de manera pública y recibir una capacitación teórica y práctica de lo que es el sacrificio ritual, además de mantener una supervisión constante de la carne desde que sale del campo y llega al local de venta o al container de exportación (principalmente a China).

“Los frigoríficos están en Osorno y en La Araucanía. Allí, los matarifes cuidan mucho del bienestar del animal y de que cuando se hace el corte en el cuello, sea lo menos doloroso”, asegura Gonzalo Silva, asesor económico y auditor general de la empresa certificadora, que cuenta a La Hora cuál es el potencial del negocio para estos productos chilenos.

“Estados Unidos está esperando lo que ellos llaman el boom Halal, que tiene que ver con que de aquí a 2040 la población musulmana en ese país va a ser la segunda más importante. Entonces, de a poco van pidiendo que los productos importados cumplan con la normativa Halal. Además, en Europa hay 40 millones de musulmanes y, con el Tratado Transpacífico se homologarán las normas sanitarias chilenas con las de países del sudeste asiático, como Indonesia y Malasia, donde, para entrar a sus mercados, es obligación tener una certificación como la nuestra”, asegura Silva.

Pero la empresa nacional no piensa en un futuro lejano. La llegada de Emirates Airlines a nuestro país el próximo mes, traerá también una oportunidad para Chile Halal, pues la comida chilena que se servirá en la aerolínea será certificada por ellos.

Además, no solamente los musulmanes consumen comida Halal. El 20% de quienes compran productos con el sello lo hacen por el conocimiento de los procesos que garantiza.

¿Cómo se acredita un producto?

Para poder tener un sello que garantice que se cumple la normativa islámica, lo primero que hay que hacer es enviar una solicitud a través de la página web chilehalal.com, enviar un mail o llamar directamente. Luego, la certificadora se interioriza con el producto, lo estudia y lo envía a un comité consultivo. Este último decide si el producto es aceptado o no y, de seguir con el proceso de certificación, se envía a un auditor, que revisa in situ si se cumplen los procesos debidos en las etapas de elaboración del producto. “Una vez chequeado todo, se envía el certificado, con duración de un año”, cierra el auditor de la empresa.

Lo que no comen los musulmanes

  • No comen carne de cerdo, ni de animales que pasen por procesos de sufrimiento. Tampoco insectos, animales carnívoros, muertos por causas naturales o por razones desconocidas.
  • Los musulmanes no pueden consumir ningún embriagante.
  •  Otra cosa prohibida por el islam es la sangre animal y sus derivados.