Inclusivo (e)

La Hora

Jueves 21 de junio de 2018

Inclusivo: Que incluye o puede incluir una cosa. Ese es el simple significado que le otorga la RAE a la palabra que está de moda por estos días. Y si se acompaña del vocablo lenguaje, se obtiene el eslogan que se empina en colegios y universidades: lenguaje inclusivo. Y esto significa básicamente utilizar un lenguaje verbal o escrito libre de tintes machistas y patriarcales.

Y ahí tenemos la palabra TODOS, que usamos para referirnos a un grupo de hombres y mujeres. En modo inclusivo se convierte en TODES, es decir se cambia la machista y patriarcal letra O por la feminista e inclusiva E. Hasta aquí todo funciona perfecto. El problema surge cuando asoma nuestra pobreza verbal. En Chile el uso del lenguaje es poco fluido: nos comunicamos, con suerte, con 50 palabras. Y ahí empieza el problema. Por ejemplo: para referirnos a alguien del género femenino usamos el ESTA y para alguien del sexo opuesto el ESTE. ¿Me siguen? Bien. Continúo. Entonces en Chile decimos: “Oye, Juan, ¿supiste que la ESTA está pololeando con el ESTE?”.

Y aquí, queridos lectores, queda demostrada la complejidad del lenguaje inclusivo. Porque si hablamos del macho opresor debiéramos decir ESTO y no ESTE. Cambiar la O machista por la E feminista. ¿Sí? Vale decir, ESTO no es más que una cosa que no vale la pena, mientras que el ESTE es un ser humano comprensivo e igualitario.

Así las cosas, pronto escucharemos en las marchas feministas vociferar a sus manifestantes: “¡abajo los ESTOS y arriba los ESTES!”.

Y algo más, en vez de El Feminismo debiéramos decir Le Feminisme, puesto que EL es un artículo machista y opresor a diferencia de LE, articulo feminista e inclusivo. En fin.

Per ahera me despide, chae, amigues.