No más silencio: Ex religiosa denuncia que fue abusada sexualmente por una monja

La Hora

Martes 29 de mayo de 2018

Una impactante denuncia realizó una mujer de 37 años que reveló cómo fue abusada por una monja chilena cuando se encontraba en una misión en España.

Consuelo Gómez fue integrante por casi 20 años (entre 1998 y 2017) de la congregación de las Hermanas del Buen Samaritano en Molina, región del Maule, dedicada a atender a ancianos y enfermos, realizando labores de aseo y mantención, por las que jamás recibió remuneración.

La mujer asegura que en un principio quedó “enamorada” del lugar, situación que cambió con el pasar de los años, en los que pudo ver a sus familiares y amigos de forma muy restringida, por momentos de dos o tres horas por mes. “No podíamos hablar con gente de afuera, porque nos decían que eran amistades particulares y que no correspondía. Siempre, todo lo que hacíamos, era con miedo”, cuenta en una entrevista dada a Emol.

Tras caer en depresión por la muerte de su abuelo, y sufrió problemas de salud, la congregación decidió enviarla a España donde, según cuenta, la trataban como “una verdadera esclava”, lo que la hizo padecer de crisis de pánico y anorexia.

En el lugar, el control era tal que hasta le revisaban la ropa interior: “Había mucho acoso de los sacerdotes, capellanes y directores espirituales, muchas tocaciones indebidas. Se les iban las manos a zonas que no debían. Esto pasaba también en Chile, pero en España lo defendían mucho y aceptaban este comportamiento”.

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“Yo fui abusada sexualmente por una monja en España, que también era chilena y superior a mí, varias y repetidas veces. Y todos sabían y me hicieron callar. Me hicieron sentir a mí que era culpable de todo. Pero ahora comprendí que esta es una historia que yo viví, que es mía y que no soy la única”, revela.

La denunciante comenzó un tratamiento psiquiátrico hace un año. A través de su psicóloga, conoció a José Andrés Murillo (víctima de Karadima) y a su Fundación para la Confianza, quienes le han entregado el apoyo para sus demandas. De esta forma, asume ya no sentir miedo y que decidió contar su historia para que nadie más vuelva a sufrir lo que ella vivió.

“Todo lo que se pueda hacer contra los obispos es poco. Yo los metería a la cárcel. Son todos una pula de mentirosos, sinvergüenzas e hipócritas”, señala Gómez, quien manifesta estar conforme de que los casos de abusos se estén conociendo públicamente: “Por fin está saliendo a la luz pública la verdad de lo que ha pasado y lo que hemos soportado todo este tiempo”, finaliza.