Alejandra Pérez, ministra de Cultura: "Creo que el talento no tiene ideología"

Ignacio Tobar

Viernes 25 de mayo de 2018

“No vengo a hacer arte, no soy artista, vengo a lograr que los artistas tengan más posibilidades y que el acceso a la cultura sea más universal”, dice la titular de Cultura, Alejandra Pérez, que este fin de semana encabeza el Día del Patrimonio.

Piano o ballet. Esa fue la gran disyuntiva artística que tuvo en su vida Alejandra Pérez. La opción A significaba más estudio, mientras que la B era más fluida: dejarse llevar en puntillas con el tutú en la cintura. “A nosotras nos obligaban a las clases de piano que eran martes y viernes. Ballet era lunes y jueves. El piano significaba seguir estudiando después del colegio. Me gustaba más el ballet, porque dabas vueltas así”, recuerda levantando los brazos como un cisne. Y se ríe, sentada en un sillón de una luminosa sala para reuniones de un edificio en Ahumada. Pero la alumna del Villa María Academy no fue ni pianista ni bailarina, fue periodista. Y tras años de extender su currículum, que va desde asesora de prensa hasta ejecutiva de TV, recaló en un mundo impensado: desde el 11 de marzo es ministra de Cultura y su nueva casa está ahí, en el centro de Santiago.

Hace poco la inquisición tuitera no le perdonó que en una entrevista escogiera el sustantivo “cuestiones” para referirse a la oferta cultural. Ella se defiende: “Quizás me siento en confianza con los periodistas y hablo muy coloquial porque pienso que me van a editar, porque yo no soy de hablar redactado como los argentinos”.

-Parece que hay que cuidar el lenguaje como ministra
-Parece que sí. He aprendido a ser menos coloquial.

-¿Hubo machismo en esa crítica por la “cuestión”?
-Absolutamente. Además que estás súper estereotipada. Es periodista=frivolidad. Viene de la tele, más frivolidad. Tienes muchas miradas encima y en términos de medios se siente mucho el machismo.

-Usted siempre trabajó entre hombres poderosos: fue asesora de los ministros Arellano y Cortázar de la Concertación y luego pasó a los altos cargos en Canal 13.
-Siempre me ha tocado en mi vida profesional relacionarme con hombres. Nosotras éramos cuatro mujeres seguidas y nuestra educación fue sin llorar. Quizás estoy como muy preparada… nadie sale del infierno con las manos vacías, digo yo.

-Alguna vez dijo que le gustaban las crisis.
-No, esa fue otra sacada de contexto. No me gustan, a nadie le gustan aunque los chinos digan que son una oportunidad. A mí me gusta la gestión, las formas de buscar salidas. Y soy aguantadora.

-¿Es cierto que en su ministerio el trato es horizontal?
-Que lo diga la gente que trabaja conmigo. Lo que te puedo decir es que trato.

-¿Eso es más femenino o esa es, otra vez, una afirmación machista?
-Sí, estás siendo machista. Las mujeres también podemos ser unas brujas como jefas. En el mundo de los hombres te miran con más prejuicios, por eso es importante que haya más mujeres, para que ya no sea una rareza, así se equilibra todo de una buena vez. Las formas de reaccionar tampoco son tan distintas.

-Ya vivió su primera crisis: la aparición de Pinochet en la muestra Hijos de la Libertad en el Museo Histórico Nacional. Incluso el desaforado senador Iván Moreira pidió su cabeza tras la salida del director del museo.
-Sabes lo que me pasa, que siento que el trabajo, sobre todo en un ministerio como éste, tiene que ver con la unidad. Me cargó que salieran pegándome, aunque yo entiendo que cada uno habla desde donde se para. Pero mi obligación es no acobardarme, es asumir el cargo y el encargo. Pero hay que seguir, porque uno debe tratar de poner su agenda y no que otros te marquen el camino.

-Usted es cercana a Piñera desde que trabajó en sus revistas, ¿cuánto habla con él?
-Lo necesario. Lo conozco de los años que hacíamos la revista Mastercard. A él le gustan los medios, le gusta la comunicación. Era una persona muy cercana.

-¿Cuánto ha cambiado después de ser Presidente?
-Era rápido, divertido, de tallas rápidas, creo que hoy está mucho más sereno.

-¿Por qué el Presidente Piñera es tan resistido?, ¿siente que está estigmatizado como el hombre rico?
-Tú lo has dicho. Él tiene harto y somos todos por naturaleza medio envidiosos. Es un hombre que ha sido dos veces presidente, tiene una inteligencia más allá, se ha mandado una familia hecha y derecha. Y tiene un sentido de la responsabilidad

-¿Es un jefe 24/7?
-O sea, es que es una cosa… tiene otro ADN. Y este fin de semana en el Día del Patrimonio estaré con él. Al Presidente le interesa mucho el patrimonio, le interesa que los chilenos conozcan su país porque le importa la calidad de vida y la cultura.

ministra cultura 02

-Aunque Ernesto Ottone alcanzó a serlo por unos días, en rigor usted es la primera ministra de Cultura, de una cartera que entró en vigencia en marzo con el nombre Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio ¿qué significa para usted?
-Que me toca la parte administrativa además de todas las tareas propias del cargo. Hay que crear reglamentos y ver cómo queda la subsecretaría y la administración en general. Es como crear una empresa nueva pero con todos los funcionaron que ya estaban.

-Usted, que es parte de un gobierno de derecha, ¿cree que la cultura es patrimonio de la izquierda?
-Esa vieja idea tiene que ver con una estructura de valores y tiene que ver con dónde está lo que a uno le importa en la vida y qué cultura. Normalmente a la gente más de izquierda, históricamente, le gusta quebrar paradigmas, hacer quiebres y por eso el arte viene mucho de ahí, de una mirada distinta. Pero por otro lado si algo que es también patrimonio de la derecha es la creatividad y la gestión. Aunque creo que el talento no tiene ideología.

-Pero un artista que se asume de derecha se hace un harakiri.
-Sí, es violento, es de país de mente chica. Nadie le pregunta al artista chino Ai Weiwei de dónde es, él es un revolucionario de la libertad. Yo no creo que haya un almanaque que te diga que los grandes artistas son de izquierda. Ahora como yo no soy artista, y no tengo ninguna habilidad artística, lo miro desde afuera.

-A usted la criticaron por no pertenecer al mundo de la cultura.
-Sí, pero yo no vengo a hacer arte, vengo a intentar lograr que los artistas tengan más posibilidades. Y mi tarea esencial es otorgar mayor acceso a la cultura. Yo no voy a pelear con los artistas porque no podría pararme en un escenario y hacer lo que ellos hacen. No es mi hábitat. Lo que me importa, para no discriminar en el acceso a la cultura, es la regionalización. Acá tenemos una gran oferta copada por los jóvenes ABC1 entre 15 y 29 años, que son los que más cultura consumen. Luego, la clase media es la que más artefactos culturales compra: como instrumentos de música. Y los mayores y más pobres están con una muy baja posibilidad de acceder a la cultura. Si aquí hay 100 para 100, en el sur tenemos 60 para 100 y en el norte 40 para 100.

-¿No cree que la palabra cultura a muchos los hace bostezar?
-Eso lo aprendí en la tele. Cuando tú le preguntas a la gente qué quiere ver en TV todo el mundo dice cultura, pero cuando pones programas culturales, en el sentido estricto de la palabra, el rating se te va a negro. Por eso la idea es darle entretención a la cultura. Y junto con tener un canal cultural, creo que el desafío es poner cultura en la TV abierta. Lo que me molesta es que se crea que las obras culturales son sólo comprensibles para una elite. En la última encuesta de participación ciudadana, el 90% de la gente dice que no ha ido a la ópera, ahí tienes la elite de la elite.

-Quizás la gente prefiere ver Netflix y comer pizza en casa.
-No, esa es una caricatura de un niño rico, no es la vida. A la gente le ofreces ver una obra de Alfredo Castro y va, son muy pocos los que tienen esa disyuntiva. Hace poco regalamos entradas para ver una orquesta de cámara y se fueron al tiro. Lo importante es aumentar la oferta.

-¿Usted ve tele como un placer culpable?
-No, me gusta mucho la tele, porque mi vida ha sido muy ligada a la tele. Yo soy del 63, la tele empezó en esos años acá. Cuando vienes de la tele se te cortan los prejuicios. Entiendes que una teleserie a la hora de once pone temas de familia. O Los 80 que entró a la casa de los chilenos como un retrato de sí mismos. Lo importante es el equilibrio, no todo puede ser Perdona nuestros pecados.

-¿Le preocupa desgastarse mucho si está los cuatro años como ministra?
-Son salvajes y se notan mucho. Pero eso es lo bueno de ser más vieja, yo no hice nunca deporte y hoy tengo menos vanidad. Yo trabajé con ministros y vi lo que pasa. El tiempo humilla y ultraja.

-¿Puede recomendar algunos lugares para visitar en el Día del Patrimonio?
-Vayan al Club México donde se podrá ver el último mural de Nemesio Antúnez. O a la sede central de bomberos que abrirá por primera vez. Nosotros queremos que este día sea más que visitar La Moneda. En Magallanes se puede ir con guía a la Cueva del Milodón y en la U. de Concepción se abrirá el Campanil tras 40 años.