La desalación del agua se ve como la solución a la sequía en la zona central

Natalia Heusser

Martes 22 de mayo de 2018

Hidrólogo cree que es factible instalar empresas que usen el mar para alimentar cuencas en peligro, como la de Petorca y Aculeo.

Dos son los lugares que en los últimos días se han convertido en la cara visible de la sequía en Chile: la laguna de Aculeo, en la Región Metropolitana, y Petorca, en Valparaíso.

La situación es crítica. Solo el verano pasado hubo 61 comunas en emergencia por este tema y de las 101 cuencas hidrográficas del país, 75 ya han sido decretadas con escasez hídrica, las que se concentran en las regiones de Coquimbo y Valparaíso.

Lo anterior, según los expertos, se debe a factores como la falta de lluvia, pero especialmente al consumo excesivo de agua que tienen las plantaciones frutales (como los paltos); al uso industrial; y a la instalación de parcelas de agrado.

En caso de que no se tomen medidas inmediatas el panorama es desalentador. Así lo cree Pablo García, docente de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile.

“La solución no está en disminuir la agricultura. Se necesita una mejor planificación territorial que considere los recursos hídricos de cada zona. Por ejemplo, si se quieren plantar frutales, primero se debe estudiar la cuenca, cuál es la característica del acuífero (agua subterránea), porque no se sabe nada sobre hidrología que pasa bajo tierra. Lo anterior debería ir combinado a la importación de agua”, dice a La Hora.

Sobre este último punto hay dos posibilidades. Por un lado está la Carretera Hídrica, que básicamente se trata de traer agua del sur al norte a través de un canal o tubo subterráneo. La otra opción es desalar el agua del mar y llevarla a los sectores donde se requiere.

“La gran ventaja de la Carretera Hídrica es que no requiere energía adicional para que funcione, pero la gran desventaja es que cuesta 20 mil millones de dólares, tiene una vida útil de solo 50 años, requiere de muchos años para su creación, puede sufrir desperfectos a mitad de camino lo que llevaría a cortar el abastecimiento, y no es sustentable porque generaremos problemas ecológicos en el sur, lugar que también necesitará agua en los próximos años por el derretimiento de glaciares. Creo que esta opción sería un tremendo error”, aclara el hidrólogo.

Respecto a la desalación, señala que es una iniciativa más barata, su implementación tarda un año, se hace a medida de cada cuenca y es menos riesgosa. Hoy existen más de veinte plantas desaladoras, la mayoría de ellas están en el norte y están destinadas a la minería.

“Aquí se bombea agua de mar directamente por un tubo que de inmediato se ramifica en varios tubos que van en dirección a cada cuenca. Recién en ese momento el agua se desala en niveles que dependen del uso que se le dará en su destino. En caso de que ocurra algo en uno de los tubos, sólo afectará a un sector, no a todos como la Carretera Hídrica. No hay por dónde perderse. El único problema es que estos proyectos necesitan energía para funcionar, pero esa energía no tiene por qué ser sucia, puede ser renovable, tenemos mucho sol y mucho viento”, explica el hidrólogo.

¿Dónde va el agua? Para almacenarla se podría hacer un embalse, algo que resultaría muy costoso, pero también se podrían recargar los acuíferos o napas, idea con la que comulga García.

Agua Milenaria

En Chile hay 101 grandes cuencas con producción agrícola y muchas de las que están ubicadas en la zona centro y en el norte están recurriendo a pozos profundos para poder encontrar agua de riego, pues las napas más superficiales, de las que antes se nutrían, se están secando.

“El 95% de los frutales del país está usando agua fósil, acuíferos subterráneos profundos porque piensan que esa es la solución. Eso tiene que parar ahora, esa es agua milenaria, nuestra reserva nacional de agua en caso de que ocurra una emergencia y no podemos agotar ese recurso, es una irresponsabilidad. Esto le corresponde a las futuras generaciones y que no se debería tocar. Es tan terrible como derretir un glaciar para regar”, precisa García.

Un reciente informe elaborado por la Iniciativa Científica Milenio, una entidad gubernamental perteneciente al ministerio de Economía, señaló que Chile es considerado uno de los países más susceptibles a ser afectados por el cambio climático. Ahí se indica que según el World Resources Institute, estamos entre los países con mayor vulnerabilidad a la crisis hídrica proyectada para el 2040, si es que no se toman medidas para reducir las emisiones de gases de invernadero a nivel mundial. Además, se estima que más del 60% de la superficie nacional sufre algún grado de desertificación, con 8,3 millones de personas viviendo en áreas afectadas.

Hace diez años Israel aplicó este modelo

Hace diez años que en Israel comenzó a funcionar la primera planta desaladora de agua que pretendía solucionar los problemas de escasez hídrica. Hay que tomar en cuenta que la única fuente de agua dulce del país es un lago llamado Mar de Galilea.

La solución de un problema que se creía irreversible, fue posible gracias a una modificación política y administrativa. Y dio sus frutos.

El 2010 el 30% del agua que se ocupaba en Israel venía de plantas de desalinización y el año pasado esta cifra bordeó el 80%. Así, de los 2,1 millones de metros cúbicos que se usan al año, 1,68 millones viene del mar Mediterráneo.