Superclásico: El divino Paredes resucita a Guede

Luis Valenzuela

Domingo 15 de abril de 2018

En un partido caliente, que terminó con tres hombres menos, Colo Colo derrumbó la moral de la U con una joya del zurdo. El técnico del Cacique, pese a ello, no confirmó su continuidad.

Desde que la crisis tocó su puerta Pablo Guede ha convertido su estadía en Colo Colo en una gran puesta en escena. Ningún capítulo, sin embargo, había tenido el efecto dramático de ayer en el Nacional.

Tras el pitazo final de Roberto Tobar, el argentino se encontró con los gestos de incondicionalidad del plantel. Varios jugadores albos lo rodearon sobre el césped y, con algo de insistencia, Jorge Valdivia lo llevó a celebrar frente a la galería norte.

El más grande aliado del técnico, en todo caso, fue Esteban Paredes. Al zurdo de 37 años le bastaron un par de apariciones para desequilibrar el Superclásico y darle aire a su jefe, quien se sentó en la banca en Ñuñoa en medio de rumores de renuncia.

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En cuclillas, como siempre, al ex adiestrador de San Lorenzo solo le quedó mover la cabeza incrédulamente cuando en el arranque del segundo lapso Paredes corrió por el carril derecho tras un pase de Jorge Valdivia, eludió a Rafael Vaz con un enganche hacia adentro y definió con un zurdazo al segundo palo de Johnny Herrera.

El capitán albo, con su tanto 199 en Primera División y el decimocuarto ante la U, desmoronó a un cuadro azul que no supo administrar la ventaja emocional del arranque.

Tras el gol de Mauricio Pinilla a los cinco minutos, fruto de una presión de Matías Rodríguez, Colo Colo lució descontrolado. Zaldivia y Carmona rozaron la roja, mientras Valdivia se enfrascaba en un áspero diálogo con David Pizarro. Johnny Herrera tuvo escaso trabajo en ese rato y se limitó a contener un remate de Valdés.

Hasta que, pasada la media hora, la visita gozó de tiempo para circular la pelota en el área grande. Paredes combinó con Rivero, quien abrió sobre la izquierda para Opazo. El centro del Torta encontraría en el área al zurdo, quien la apuró a la red. En su posición habitual en el área técnica, Guede se limitó a apretar sus manos.

Si el vuelco del marcador se explica en un apellido, la segunda fase del encuentro fue el corolario del descontrol de la U, que no puede vencer a su archirrival desde 2013. Con media hora por jugar Beausejour se marchó a camarines tras propinarle un manotazo a Baeza, no sin antes encontrarse en duros términos con Pinilla. El técnico de Colo Colo, a esa altura más relajado, exigió la expulsión del delantero.

el guede

Luego de minutos de infructuoso acecho, una nueva agresión desdibujó a los azules. Lorenzo Reyes vio la roja tras un manotazo sobre Opazo, quien también sufrió el rigor de Tobar pese a su completa inocencia.

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Del desorden que era el duelo sacó ventaja Valdivia: dejó solo a Baeza, quien entró como avión por el carril derecho y definió con una sutileza ante Herrera. De inmediato Serrucho corrió a la banca para abrazar a Guede, desde ese minuto gran protagonista del epílogo en Ñuñoa.

Tras irse entre abrazos a camarines, el adiestrador de Colo Colo reapareció ante los medios eludiendo las preguntas sobre su continuidad. “Solo hablaré de fútbol, los futbolistas fueron los protagonistas hoy. Se merecen todo. Por la camiseta se mata acá”, lanzó.

“No nos desesperamos con el 1-0 y seguimos con nuestro plan. Los Superclásicos tienen un tono emocional muy grande y supimos controlarlo”, analizó el estratega, quien elogió a su salvador.

“Estos jugadores se merecen la victoria, pero el Tanque se lleva todos los aplausos. Hoy se vio un equipo que jugó más bien que nunca. Ellos están por encima de las individualidades”, agregó.

Pese al hermetismo de Guede sobre su futuro, el mismo Paredes puso luz sobre sus pasos. “Hasta el momento no nos ha dicho nada. Pero el martes nos espera a entrenar, está todo normal”, sostuvo la figura del Superclásico, antes de retirarse del Nacional.