Los misterios tras el volantazo que se llevó a Nino Bravo

Ignacio Tobar

Domingo 15 de abril de 2018

Un accidente en su BMW le costó la vida hace 45 años a la voz de Libre. Ese día nació el mito y los españoles siguen preguntándose ¿dónde está el automóvil del cantante?

Nino Bravo va rodando por la carretera sobre su BMW 2800 L color blanco. Es la mañana del 16 de abril de 1973 y su carrera, aún por debajo de nombres como Raphael y Julio Iglesias, es más que una promesa.

En poco tiempo este valenciano de 28 años ha conseguido un nombre en la escena hispana, pese a estar casado desde hace 3 años y a no vivir en Madrid, donde los artistas van de fiesta en fiesta forjando su fama. Tiene una hija y su mujer, María Amparo Martínez Gil, espera otra para fin de año. De hecho pocos días antes le ha avisado que está embarazada.

El cantante está feliz. Su último éxito es de octubre de 1972, la canción Libre, escrita por José Luis Armenteros y Pablo Herrero, quienes se inspiraron en la muerte de un obrero alemán que fallece en el Muro de Berlín. El fornido intérprete viaja junto al guitarrista José Juesas Francés y los integrantes del Dúo Humo. Se apresta a grabar un nuevo disco y a producir el primer álbum de la joven dupla que lo acompaña en el trayecto.

En un momento se dispone a dar vuelta el cassette que escuchan cuando lo traiciona una curva del kilómetro 95 de la carretera Valencia-Madrid en la localidad de Villarubio.

Para intentar controlar el vehículo que ha comprado unos meses antes, el cantante da un volantazo y viene la fatalidad. Ninguno de los viajeros lleva puesto el cinturón de seguridad. El uso se hará obligatorio un año después en España.

En noviembre de 1972 el inexperto conductor había destrozado un viejo Mercedes Benz en un accidente cerca de Barcelona. Esa vez salvó de milagro. Pero este nuevo siniestro de carretera sería el último. El auto se descontrola, vuelca y da varias vueltas de campana.

España se conmueve cuando empiezan los primeros reportes que dan cuenta de que Bravo ha tenido un accidente camino a Madrid y es el más perjudicado de los ocupantes. Mientras sus tres acompañantes salen caminando casi ilesos, un golpe en la cabeza y diversos politraumatismos en la zona abdominal dejan al cantante malherido y en riesgo vital. Aunque las monjas del hospital Santa Emilia en Tarancón se esmeran en darle los primeros auxilios, Nino fallece en la ambulancia rumbo a la capital española. En ese mismo momento nace el mito, que 45 años después sigue vigente con innumerables imitadores y con nuevos fans que se sorprenden con una voz nunca igualada.

Ese 16 de abril se trunca el futuro de Luis Manuel Ferri, verdadero nombre de Nino Bravo, y en España comienza un sinfín de reediciones de sus grandes éxitos y de duetos con artistas de moda, que agigantan su memoria. En paralelo se forja un mito impensado en torno al automóvil en el que pierde la vida, que desaparece misteriosamente.

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¿Dónde está el BMW?

Mientras noticieros, diarios, revistas y todos los medios hispanos se centran en el funeral de Bravo, al que acuden personalidades como la cantante Rocío Jurado y el célebre compositor Manuel Alejandro, el BMW 2800 L blanco construye su propia historia.

Nino Bravo había comprado el vehículo patente GC-66192 de segunda mano en febrero de 1973 en un concesionario, según los cronistas de la época, ubicado en la calle Isabel la Católica de Valencia, próximo a la oficina ‘Brani’, sede del club de fans y de la oficina de contratación que el intérprete tenía en su ciudad natal.

Fue el tercer y último coche del artista. Luego del fatal accidente, el vehículo permaneció tirado unos días hasta que fue retirado a un depósito de chatarra donde fue fotografiado, dando cuenta que la parte del conductor, donde viajaba Bravo, fue la más afectada.

Luego el auto es devuelto a Valencia, a un taller de la calle San José de la Montaña, que quedaba muy cerca de la tienda Musical Torres, donde Nino Bravo solía comprar vinilos.

En ese momento el BMW desaparece del mapa.

El taller se convierte al poco tiempo en una escuela de vela y nadie sabe más de los mecánicos que lo atendían. Incluso hay vecinos que dicen que no recuerdan que haya existido dicho taller. Nacen las conjeturas. Mientras unos dicen que lo fundieron como chatarra, otros apuntan a que el auto fue adquirido por una empresa llamada Valencia Tracción, S.A. Pero la firma se disuelve en 2009 y nadie ha vuelto a ver el auto. El misterio continúa hasta hoy.

nino bravo

Negro azabache

En 2014 Miguel Siurán, descubridor de Nino Bravo en 1968 y quien lo bautizó con su nombre artístico, publicó la biografía Nino Bravo. Los años que nos tocó vivir. En esas páginas, el periodista y manager que transformó al joven de Aielo de Malferit (Valencia) que cantaba en la banda Los Superson en una estrella continental, narra en primera persona su trabajo y relación con el tenor que en pleno apogeo vino a cantar sólo tres temas al Festival de Viña de 1971.

Amante de la paella, hombre de familia y siempre apoyando a artistas jóvenes, Bravo termina pronto la relación con su descubridor y sigue adelante con su destino trágico. Además de los detalles que aporta del accidente y el mito en que se convirtió Bravo tras su deceso, Siurán suma un nuevo misterio a esa fatídica mañana del 16 de abril de 1973.

En una cafetería del centro de Valencia, Nino se reúne con una “misteriosa fan de pelo negro como azabache” antes de viajar rumbo a Madrid, donde perderá la vida. No entrega mayores detalles. pero la cita deja nuevos cabos sueltos en el desenlace de una voz que parece no tener edad.