El extraño caso del Sr. B.

Gabriel León

Martes 10 de abril de 2018

Una mañana del año 2016, el Sr. B. -identificado de esta forma para proteger su identidad- llegó a un servicio de urgencias en Francia. Durante los 10 días anteriores, el Sr. B. se encontró con un extraño en su casa que estaba ubicado detrás del espejo del baño y que se parecía mucho a él. De hecho, el extraño era un doble de él: tenía el mismo tamaño, cabello, forma del cuerpo y características, usaba la misma ropa y actuaba de la misma manera.

El Sr. B. habló con este extraño, que sabía mucho sobre él. Finalmente, el extraño se volvió agresivo y la hija del Sr. B. decidió llevar a su padre al hospital. El caso descrito es uno particularmente curioso del síndrome de Capgras, que consiste en la idea delirante de que otras personas -normalmente cercanas al paciente, como padres, parejas o mascotas- han sido reemplazadas por dobles y que, en realidad, son impostores.

Aunque se ve con frecuencia en estados psicóticos, más de un tercio de los casos documentados se asocian con lesiones cerebrales, lo que sugiere que tiene una base orgánica. Lo notable de estos pacientes es que están relativamente intactos en otros aspectos: son mentalmente lúcidos y su memoria es normal.

Lo ocurrido al Sr. B. es particularmente curioso, puesto que se habían presentado en el mundo solo un par de casos en los que el síndrome, uno de los más misteriosos que se han descrito, afectaba al reconocimiento del propio paciente. Hace unos años, el neurobiólogo V. S. Ramachandran describió un caso en el que una persona dejó de reconocer a sus padres luego de un accidente automovilístico. Sin embargo, cuando hablaba por teléfono con ellos, los reconocía.

De esta forma, se cree que el síndrome podría deberse a una desconexión entre la zona del cerebro en la que se reconocen los rostros (corteza cerebral) y la zona que procesa las emociones (sistema límbico).