Decenas de migrantes desafían a Donald Trump

Claudia Maldonado

Lunes 30 de abril de 2018

Caravana de centroamericanos empezó ayer a cruzar desde México a Estados Unidos para pedir asilo de manera masiva.

Al menos 150 centroamericanos de una caravana migrante que se inició a finales de marzo, llegaron ayer a la frontera entre México y Estados Unidos en la localidad mexicana de Tijuana, y se aprestan a pedir asilo a Washington. “Aún nos falta pedir asilo y esperamos que el gobierno de Estados Unidos nos abra las puertas”, dijo a la agencia France Presse Reyna Isabel Rodríguez, de 52 años, que viajó desde El Salvador con sus dos nietos y espera pedir asilo político al gobierno de Donald Trump.

“Lo que más me preocupa son mis nietos, no quiero que me separen de ellos”, agregó.

En la mañana, varios migrantes cantaron el himno nacional de Honduras, y unos 30 de ellos escalaron la valla fronteriza en donde gritaban “alerta, alerta, que camina la lucha del emigrante por América Latina”.

“No somos criminales”

“Le queremos decir al Presidente de Estados Unidos que no somos criminales, no somos terroristas, que nos dé la oportunidad de vivir sin miedo. Sé que Dios le va a tocar el corazón”, dijo Irineo Mujica, uno de los organizadores de la caravana que partió a el 25 de marzo desde la sureña ciudad mexicana de Tapachula.

En el lado estadounidense, los migrantes eran observados por agentes de la patrulla fronteriza que, desde primera hora, vigilaban la zona ante la llegada de otros centroamericanos que viven legalmente en Estados Unidos.

Desde que partió la caravana, llamada Viacrucis Migrante, varios centroamericanos han cruzado México a pie, en tren o en autobús.

El Viacrucis Migrante, que se lleva a cabo desde 2010 para visibilizar el dramático recorrido de los centroamericanos por México, arrancó este año con más de mil personas, muchas de las cuales se han dispersado, mientras algunos se han quedado en territorio mexicano y otros viajan por su cuenta.

Duras amenazas

Sin embargo, el Presidente estadounidense Donald Trump no quiere saber nada de migrantes.

Tan pronto vio las imágenes de los empobrecidos centroamericanos caminando con sus escasas pertenencias a cuestas, exigió a México en una serie de tuits que detuviera a la caravana, ordenó desplegar la Guardia Nacional en la frontera común y ha pretendido ligar el tema migratorio con la firma de un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

México rechazó las presiones del mandatario estadounidense y se limitó a dar a los migrantes permisos de tránsito de hasta un mes para que decidieran si pedían refugio en este país, regresaban al suyo o seguían su marcha hacia Estados Unidos.

La masiva solicitud de asilo que se producirá en la garita de control en San Ysidro (San Diego), el cruce fronterizo más transitado del mundo, pondrá a prueba la dura retórica de Trump. Abogados estadounidenses de inmigración les han dicho a los integrantes de la caravana que posiblemente serán separados de sus hijos y que podrían ser detenidos durante meses.