Poeta neerlandesa publica libro sobre la historia de la hija abandonada por Pablo Neruda

La Hora

Martes 20 de febrero de 2018

La pequeña Malva Marina nació con hidrocefalia.

La poeta neerlandesa Hagar Peeters es la responsable de recoger la historia de la única y legítima hija Pablo Neruda, fruto de su matrimonio con Maria Hagenaar Vogelzang y que nació con hidrocefalia: Malva Marina.

En su novela titulada ‘Malva’, Peeters habla de la hija del poeta chileno, quien nació en 1934 y murió ocho años después. Durante la historia, la escritora sostiene parte de su biografía.”Mi nacimiento fue como un accidente de tráfico. Me detuve en seco, me quedé atrancada, retenida en un lugar a media vida entre el interior y el exterior del útero, en un túnel negrísimo. Tuvieron que tirar de mí con mucha fuerza para extraerme hacia la luz del día. No es de extrañar considerando el tamaño que tenía mi cabeza ya entonces, aunque su verdadero e imparable crecimiento aún no había empezado”.

Según consigna El Mundo, todo porque la única y legítima hija del poeta chileno, fruto de su matrimonio con Maria Hagenaar Vogelzang con la que se había casado cuatro años antes, nació con hidrocefalia. Fue el poeta Vicente Aleixandre, tras una visita al céntrico barrio de Argüelles, el que la describió como “una criatura (¿lo era?) a la que no se podía mirar sin dolor”-

Por otro lado, si bien el ex senador no mostraba ser consciente de la enfermedad en un principio, después de un tiempo comenzó a ocultarla hasta después desaparecer de la vida de María y su pequeña hija que bautizó como Malva Marina.

Fue en 1936 cuando Neruda abandonó definitivamente a su esposa, dejándola a ella y su pequeña hija casi sin dinero en Montecarlo, y se fue a vivir con la argentina Delia del Carril, “La Hormiguita”.

Maruca cruzó Francia para llegar a Holanda con la niña y se instalaron en la ciudad de Gouda. Ahí vive en pensiones sin dinero y trabajando en lo que encuentra. Deja a Malva al cuidado de una familia cristiana y suplica a Neruda que le mande dinero para poder alimentar a la pequeña: “Mi último centavo lo gastaré en enviar esta carta”. Aún así, la ayuda no llegó y Malva murió el 2 de marzo en 1943.

Su madre, a través del Consulado de Chile en La Haya, avisó a Neruda de la muerte de la pequeña y pidió reunirse con él. El silencio fue su respuesta.