La ruta que tributará al niño inca hallado en El Plomo

Cristian González Farfán

Miércoles 07 de febrero de 2018

La expedición entregará una ofrenda en el mismo lugar donde fue encontrado, en 1954, el cuerpo congelado de un pequeño de ocho años.

En 1954, tres aventureros chilenos encontraron, sin buscarlo, un bulto en la cumbre del cerro El Plomo, en los Andes que miran a Santiago. Tras comprobar que se trataba de un niño congelado, aceleraron el paso para descender. Volvieron a enterrar el cuerpo y solo bajaron con algunos objetos indígenas recogidos en el camino.

Conforme pasó el tiempo, el hallazgo alcanzó notoriedad: el niño en cuestión era inca, y fue enterrado vivo para ser ofrendado al sol en una ceremonia conocida como capacocha.

El cuerpo se conserva en una cámara refrigerada del Museo Nacional de Historia Natural, y no está disponible para el público. A cambio, el museo exhibe una réplica de cera.

Inspirado por esta historia, el montañista Víctor Troncoso creó su proyecto La Ruta de Kauripaxa. Entre el 10 y el 13 de febrero, una expedición de 150 personas ascenderá desde Valle Nevado hasta la cima de El Plomo, a 5.424 metros de altura, en homenaje al niño indígena.

25

“Es primera vez que se haga una actividad deportiva no competitiva, y que tiene un componente cultural muy importante. Este cerro es un lugar sagrado para la cosmovisión indígena y esta ruta seguirá el relato del niño de El Plomo”, dice Troncoso, organizador de la ruta y uno de los expedicionarios.

Troncoso invitó a participar de la ruta a miembros de agrupaciones indígenas de Ecuador, Perú, Bolivia y el norte de Chile, terrenos que antaño pertenecían al imperio inca. En el sitio del hallazgo del cuerpo, las comunidades entregarán una ofrenda por medio de danzas, música y ceremonias ancestrales.

“He subido ocho veces El Plomo. En 2001 lo escalé por primera vez, sin tener ninguna experiencia en montaña antes. Yo antes practicaba karate. Subí con un buzo y poleras manga corta. Me conseguí unos zapatos de dos kilos y una chaqueta de pluma como del persa Bío-Bío, jajá. En esa ocasión vi una placa que recordaba el lugar donde fue hallado el niño; al año siguiente subí de nuevo y se habían robado la placa”, lamenta Troncoso.

En 2003 profundizó su saber sobre el niño indígena: ese año cursó un taller de arqueología en el Museo de Historia Natural, “pero fue Claudio Lucero quien me convenció de hacer una ruta no netamente deportiva, sino cultural”, asegura Troncoso.

Alma ecológica

Además de los representantes indígenas, donde destaca una agrupación de Ovalle, La Ruta de Kauripaxa será liderada por escaladores como Ernesto Olivares, quien ha subido varias veces el monte Everest, y también con aficionados que se inscribieron en la página web.

“El evento es sustentable. Llevamos baños ecológicos para no generar desechos y fomentamos el reciclaje. Bajaremos los residuos y se convertirán en humus. Además, tendremos el apoyo de arrieros y de socorro andino”, cierra el organizador de la ruta.