Cotorra argentina abruma a vecinos y autoridades

La Hora

Lunes 05 de febrero de 2018

No hay políticas para su control porque no existen estudios sobre el daño que causan.
Por: Gabriel Arce y Natalia Heusser

Lindas y tiernas, pero también ruidosas y molestas. Así son las cotorras argentinas, cuyos primeros ejemplares en la capital fueron avistados en La Reina y Las Condes en la década de los ochenta, panorama muy distinto al de ahora.

Hoy son consideradas por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) como plaga, pues están distribuidas en toda la Región Metropolitana y proliferan sin control pues no tienen enemigo natural.

No existen programas para su erradicación y los municipios solo pueden encargarse del tema cuando los nidos colectivos de estos pájaros, generalmente hechos en árboles sobre los 15 metros, representan un peligro para la población, ya que llegan a pesar 200 kilos.

Providencia, por ejemplo, realiza esta labor cuando las estructuras tienen riesgo de desprendimiento o dañan a un árbol, línea que también es adoptada por Las Condes, claro que previamente deben pedirle permiso al SAG.

“No hay nada que una persona pueda hacer porque no existe legalidad ni tampoco una política en cuanto a la cotorra argentina, a pesar de que es súper dañina porque compite con otras aves. Además hay opiniones diversas en la comunidad porque algunos las protegen y otros no. Existe muy poca literatura al respecto y no hay información científica que avale el tema del control”, señala a La Hora Catherine Gautier, médico veterinario de Higiene Ambiental del municipio.

Para elaborar esta información, Cristóbal Briceño, profesor de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la U. de Chile, trabaja en dos investigaciones para evaluar el impacto de la cotorra (ver recuadro). Pero aún falta camino para los resultados.

Para Guillermo Cubillos, Encargado de Conservación e Investigación del Zoológico Nacional esta especie, aparte de desplazar a aves nativas, también se apropia de sus espacios.

“En Argentina tienen predadores naturales y acá no. El crecimiento y la tasa reproductiva de las cotorras es bastante alta y acá causa estragos. Se reproducen en tasas que en Argentina no lo harían”, agrega Cubillos.

En efecto, lo principales predadores de la cotorra son las aves rapaces y la comadreja colorada. Por desgracia, las primeras no se hallan en las ciudades y dichas comadrejas solo habitan en países como Uruguay, Paraguay y Argentina.

Comenta, además, que el problema principal en nuestro país radica en el limbo legislativo que tiene a las autoridades atadas de manos.

Si bien el SAG y las carteras ministeriales dicen no poder hacer nada porque la normativa no les permite cazar en las urbes, hay un apartado de la Ley de Caza que dice otra cosa. El artículo 7 del capítulo sobre captura y caza de especies precisa que “se prohíbe la caza en zonas urbanas”, pero el mismo apartado señala en su párrafo siguiente que “el Servicio Agrícola y Ganadero podrá autorizar la caza o la captura de determinados especímenes para controlar la acción de animales que causen graves perjuicios al ecosistema”, se lee en la normativa.

Esta institución, que habitualmente interfiere en situaciones de plagas, evitó referirse al tema. Eso sí, explicaron que no tienen las facultades de caza para estos pájaros por tratarse de una especie introducida al país y no protegida.

Frente a esto, uno de los llamados a hacer normativas sobre plagas que afectan ecosistemas es el Ministerio del Medio Ambiente; sin embargo al ser consultados por el tema, respondieron que el único experto en el tema se encontraba de vacaciones.

“Esa incerteza jurídica de responsabilidades hace aún más amenazante la cotorra, y no por las características intrínsecas de la especie, sino por cómo nosotros las abordamos. Mientras sigamos con estas lagunas va a ser más difícil abordarlo. Estamos en un punto muerto”, indica Guillermo Cubillos.

¿Hay soluciones? La empresa www.controlrapaz.cl se dedica al control de pájaros plaga empleando aves rapaces adiestradas. Aunque se enfocan a nivel industrial, podrían actuar de manera particular, aunque advierten que el servicio es caro. “Primero se hace una visita técnica al lugar y de acuerdo a eso elaboramos un plan de manejo. Por la cotorra nos llaman harto”, dice Eduardo Abugarade.

Eduardo Pavéz, presidente de la Unión de Ornitólogos de Chile, añade que en Argentina estos loros son un problema porque están ocupando tendidos eléctricos para anidar, algo que aún no ha pasado acá.

Añade también que están ampliando su distribución de sectores urbanos hacia sectores más rurales, lo que podría dañar la actividad agrícola, principalmente de frutales.

Solución española

El problema de Santiago con las cotorras argentinas no es único en el mundo. La invasión llegó hasta a Europa.

El principal afectado del Viejo Continente es España, país donde el fuerte canto de los plumíferos es un sonido típicamente molesto en Madrid, Barcelona y Málaga. El problema, que se arrastra por varias décadas, llegó a tal punto que en 2015 se reunieron 600 voluntarios de 450 municipios españoles para hacer un “censo de cotorras argentinas”. El resultado: 20 mil invasoras en todo el país.

La reproducción de las cotorras hizo que los españoles, en su desesperación, recurrieran a llamativos artefactos para combatirlas.

Por ejemplo, algunos compran parlantes de jardín que emiten un sonido especialmente hecho para perturbar a las aves. Otro aparato curioso es un “espantapájaros”, que no es otra cosa que un volantín con la forma de un halcón que se engancha sobre un mástil para simular el vuelo de un ave rapaz .

 

El potencial daño al humano

y catastro ciudadano
Cristóbal Briceño, docente de la U. de Chile, estudia a esta especie desde el año 2016 y hoy lidera dos proyectos que buscan comprender su impacto en la Región Metropolitana. Para eso colabora con 17 comunas, entre ellas Providencia.

“Hemos identificado algunos patógenos que portan las cotorras. Por ejemplo, dos especies de protozoos que producen diarrea y que potencialmente puede afectar a los humanos. También hemos identificado algunas bacterias que portan que pueden ser potencialmente dañinas para las personas”.

También se encuentra recabando datos en relación a los lugares donde se ubican sus nidos. “Para eso, aparte de los estudiantes que están levantando información, tenemos la página web www.cotorrainvasora.uchile.cl donde esperamos que los vecinos puedan contribuir con avistamientos de nidos”.