El ingeniero que logra convertir en eléctricos los autos viejos

Gabriel Arce

Jueves 21 de diciembre de 2017

Gonzalo Pacheco (28) reconvierte los vehículos viejos de combustión interna: les pone un motor eléctrico.

Con el paso de los años, los autos antiguos y clásicos se ven desplazados por los último modelo. Y no es solo por la potencia, comodidad e imagen de los nuevos, sino que a eso se suma la restricción vehicular, que en invierno los castiga por su alta emisión de contaminantes.

Por lo mismo, un ingeniero civil mecánico de la Universidad de Santiago, con la idea de impulsar el uso de la electromovilidad en Chile, olfateó una idea pionera en el país: reconvertir los populares escarabajo, Kombi o Citroën, por viejos que sean, a motor eléctrico.

Así nació Movener, una agrupación que tiene una finalidad práctica y otra pedagógica. La reconversión de los autos, de hecho, es parte de la primera. “Fui capitán durante cuatro años del equipo de autos solares en la universidad, incluso participamos en la carrera de 3 mil kilómetros en el desierto de Atacama contra países como Japón e Italia”, cuenta Gonzalo Pacheco, quien recuerda la creación del Apolo I y II mientras estuvo a la cabeza del proyecto estudiantil.

Al salir de la universidad Pacheco se topó con que su afán por continuar en la electromovilidad, más que una causa ambiental, resultaba un lujo. “Los vehículos que estaban en el mercado bordeaban los 30 a 40 millones de pesos. Seguía siendo un lujo la electricidad. Ahí plantee hacer las reconversiones”, recuerda.

Según cuenta, “pasar un auto de combustión interna a motor eléctrico es cinco o seis veces más barato que comprar uno nuevo en el mercado. Desde cinco millones de pesos ya se puede hacer cualquier tipo de reconversión”, dice.

Así, Pacheco y su equipo se convirtieron en los primeros mecánicos e ingenieros nacionales que trasplantan el corazón de los autos de combustión interna desplazados por el tiempo y los reemplazan por uno nuevo, con entrañas que se basan en una batería de iones de litio. Recurso que además abunda en las zonas áridas del norte de Chile.

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Limbo normativo

Pese a lo atractivo de la idea, las reconversiones tienen un obstáculo normativo: la ley chilena no posee incisos que toquen el tema de las conversiones eléctricas.

Sin embargo, Pacheco y su equipo se acogen en la norma que divide a los autos creados desde 1992 hacia atrás. Dicha regla permite el cambio de motor de los antiguos, no así a aquellos modelos posteriores, que dependen de la autorización del fabricante.

“Chile se está definiendo en este tema normativo y por lo mismo este año hemos estado trabajando con el Ministerio de Transportes para acelerar el proceso”, explica.

La restricción, eso sí, no fue una limitante, y usan ese factor para atraer la atención de los propietarios de modelos clásicos, para que en vez de terminar en una chatarrería, pasen a lucir un corazón eléctrico que les de una segunda vida.

La otra causa

Movener, no obstante, nació con otro fin: concientizar sobre la importancia de impulsar la electromovilidad. “El problema en Chile no es técnico, sino que cultural. Traer autos eléctricos chinos y comercializarlos es fácil, el punto es que la gente no siente la necesidad de tener uno. Somos 17 millones, pero los que estamos en esta somos los mismos. Casi que somos una secta”, opina Pacheco.

Hoy, aparte de las reconversiones, se enfocan en liderar el cambio a la electromovilidad a través de cursos que gestionan en su página www. movener.com. “La gente ha escuchado de los beneficios de los autos eléctricos, pero no les hacen sentido porque son pocos los que en la práctica se topan con uno”, afirma.

“De ese problema nos queremos hacer cargo. Hay ingenieros y técnicos mecánicos que no saben nada de autos eléctricos, sin embargo, Chile quiere ser líder mundial en esta materia”, apunta Pacheco, quien ya tiene una alianza con el Ministerio de Energía y prontamente con la Universidad de Santiago.

“Nuestra misión es dar cursos y generar el recurso humano para el cambio”, concluye.