De ciencia, cerveza y bares: los científicos creadores del primer stand up comedy sobre ciencia en Chile

La Hora

Jueves 14 de diciembre de 2017

Con el fin de “desperfilarse” para dar un paso más allá en la divulgación científica, estos investigadores montaron en un bar el primer stand up sobre ciencia de Chile. A fines de noviembre presentaron una rutina en la que analizaron el sex appeal y las feromonas. Ya preparan otra para enero.

Por Gabriel Arce / Fotografía Gabriel Gatica R.

A veces hay malas mezclas, cosas que si las pones juntas no funcionan. Y este podría ser el caso, pero no. Porque unir la hora de salida del trabajo, una mesa en un bar cerca del Metro Baquedano con varios amigos y muchas cervezas, no tiene nada de raro. Pero el asunto es que ese grupo mira hacia un proyector y, al frente, hay un par de científicos hablándoles y haciéndolos reír. ¿Ciencia y carrete? Se lee extraño. Pero en este caso la mezcla funciona.

Hace un par de años, dos biólogos de la Universidad de Chile se unieron en plan de fortalecer la divulgación científica. No tenían bien claro el cómo, pero la intención era hacerlo pronto. Mientras ello ocurría, Bernardita Cádiz, también bióloga, hacía su doctorado de neurociencia en España.

Los científicos en Chile, Sergio Vicencio y Javiera Castro, materializaron su ímpetu en la creación de la Fundación Chile Hace Ciencia. El plan: ser un puente entre los científicos interesados en divulgar y la sociedad. El paso siguiente fue montar una página web para lucir reportajes sobre ciencia y entrevistas a científicos que de una u otra forma estuvieran en la misma sintonía que ellos. Pero algo faltaba.

Al poco tiempo Bernardita tomó el avión de regreso a Santiago y se unió de inmediato a la fundación. Además de sumarse, llegó con una idea: en España vio que científicos se presentaban en bares para hablar de sus investigaciones.

La intención se puso sobre la mesa y aunque la imagen lucía atractiva, era una apuesta arriesgada. Así llegó la última vuelta de tuerca: meter todo a la juguera, sumarle humor y quitarle la cuota de academia. Así nacieron los Shots de Ciencia, que no son otra cosa que stand ups donde el carrete y el alcohol son la excusa para discutir sobre ciencia y, de paso, sacarla de la universidad y el laboratorio para situarla directamente en el espacio común del ciudadano de a pie. “Nosotros queríamos desperfilarnos”, cuenta Bernardita, quien es la cabecilla del formato. De hecho fue ella quien movió los hilos para conseguirse el lugar fijo para sus presentaciones: el Bar Azotea Mackenna, a pasos del Metro Baquedano. “Yo he venido a tomar varias veces acá, aparte la cerveza es muy buena, requisito fundamental”, cuenta.

A poco de discutir, el grupo de científicos decidió poner manos a la obra. Bernardita fue al bar que frecuentó en varias salidas con amigos y se dirigió directamente al dueño. Ahí, Julio Orbenes, el propietario del local de Providencia, se entusiasmó de inmediato con la idea. “Encuentro que es un súper buen lugar para hacer los Shots”, dice la doctora en neurociencia de 33 años. Y es cierto: como su nombre lo dice, el bar está ubicado en la azotea de un edificio antiguo que en sus pisos de abajo acoge varios bares minimalistas más. Por lugares estrechos, la atmósfera impregna algo de bohemia a la antigua y carretes a la nueva usanza. Llegar al Azotea Mackenna es un reto, porque entre puertas y escaleras, es fácil perderse.

Al llegar al tercer piso, el local parece una caja de resonancia, donde los sonidos de la urbe chocan contra el techo y se amplifican. Pese a la altura, el techo de zinc y los árboles de la Avenida Vicuña Mackenna no dejan que entre el frío, y la veintena de mesas se cobijan con un clima más templado que en la calle.

Se levanta el telón

“Siempre está el temor. La primera pregunta que viene cuando haces algo así es qué pasa si no llega nadie”, dice Francisco Belmar, historiador que forma parte del equipo y reivindica las ciencias sociales en el grupo.

“Hay una idea de ciertos científicos que miran a los que hacen divulgación un poco en menos. Como si estuvieran trivializando las cosas. Da lo mismo, nosotros siempre quisimos hacer esto”, recalca Javiera.

El escenario es simple: telón blanco en el fondo, un proyector al medio y un par de sujetos parados al frente. Y no mucho más. Tampoco hace falta agregar elementos, porque un stand up como tal requiere eso: sencillez y eficacia. “No se nos hace difícil porque tenemos una estrategia probada: partir con una experiencia cotidiana y abordarla desde un punto de vista que la gente no la haya pensado. Desde ahí todo es fácil”, explica Javiera. En el fondo, “cual Coco Legrand o Bombo Fica”, como dice el grupo, lanzan el gancho y los oyentes se atrapan solos.

El primer Shot de Ciencia fue en mayo de este año y el puntapié lo dieron con el tópico de las emociones. Con 20 personas se daban por pagados. Llegaron 70. “Ahí me di cuenta que esto iba a funcionar”, afirma Francisco.

El formato se consolidó y la premisa de hacer presentaciones mutó hasta convertirse en un stand up. Bernardita vio al comediante Mr. Feromonas en el Bar Gulp y se decidió a probar con la comedia para ser los primeros en montar un stand up comedy científico en Chile.

En la última presentación, que fue a fines de noviembre, lo llevaron al siguiente nivel y el público enganchó. En parte porque la química de la talla y la buena onda ya estaba instalada entre quienes acudieron a los Shots previos; por otra parte estaba el tema elegido para la velada: el sex appeal y las feromonas humanas. “Tratamos de discutir si existen o no las feromonas humanas porque se vende mucho perfume que se supone viene con eso y que por magia tú te lo echas y se te tira gente encima”, relata Bernardita. Jugando con eso, e interactuando con el público, la risa fue larga y tendida en el Bar Azotea Mackenna esa noche.

Han abordado una gama amplia de temas. Entre risas y lamentos recuerdan que hicieron una función sobre “las patrañas y la posverdad” semanas antes de lo que califican como una oportunidad única: el debate presidencial en el que Sebastián Piñera presentó un gráfico sobre la delincuencia, el cual visualmente no se correspondía para nada con los porcentajes. “Habría quedado pintado en la rutina. De todos modos la gente que ha visto el stand up ya está preparada para detectar eso y encontrarlo chanta”, concuerdan todos en torno a la mesa del bar.

Tras lanzarse a la piscina, los Shots se han sucedido como bola de nieve. Una vez al mes se presentan desde que comenzó el proyecto, y ahora hay otros científicos que quieren ser parte de las presentaciones. “Ya tenemos una lista de espera de colegas que quieren presentarse”, cuenta Bernardita.

Eso no es todo. Ya recibieron peticiones a través de redes sociales para que se presenten en Valparaíso, Talca y Temuco. “Incluso nos están preguntando si haremos los shows vía streaming. No es mala idea, quién sabe”, dice Francisco.

El grupo se tomó un descanso en diciembre, producto de las fiestas y las investigaciones científicas que tienen pendientes. Sin embargo, prometen una nueva función en enero, que promocionarán en su página de Facebook semanas antes. “La idea es que esto crezca. Queremos que otros científicos salgan del clóset como nosotros”, se escucha desde un lado de la mesa. Y siguen. Además del stand up, ya piensan en postular a un proyecto con un libro, incursionar junto a otra científica en los cómics y aliarse con otro colega para armar una obra de teatro.