Luis Arriagada: El hombre que ayuda a subir el San Cristóbal

Natalia Heusser

Jueves 16 de noviembre de 2017

Su trabajo se vio duplicado este lunes, pues la clásica atracción del Parque Metropolitano cerró para someterse a una gran mantención.

Un cálido 4 de febrero de 1994, Luis Arriagada se casó en la Iglesia Natividad de María, en la cumbre del Cerro San Cristóbal. Para llegar al lugar él, la novia y los invitados tuvieron que usar el funicular, máquina con la que tiene una estrecha relación de 27 años.

Antes de llegar a ser jefe de Operación y Mantenimiento del funicular, este electromecánico las hizo todas hasta llegar al puesto. Partió a los 19 años como ayudante, después estuvo en mantención, atención de público y maquinista.

Ama su trabajo, de eso no hay duda. Dice que en sus jornadas no existe el estrés, respira aire puro, tiene bonita vista y además goza de tranquilidad. “Yo creo que muchos tratan de buscar eso en sus trabajos y yo lo tengo. No me cambiaría por nada y eso que me han ofrecido trabajo en otros lados”, dice a La Hora.

El funicular es una de las atracciones turísticas más populares de Santiago. “En 1987 nos visitó el Papa Juan Pablo II y de vez en cuando vienen a grabar alguna escena de teleserie. También han venido músicos como AC/DC y aunque no lo creas, visitaron la Virgen. Lo único que me llama la atención es que antes venían hartos recién casados a tomarse fotos y nosotros le regalábamos un paseo por el funicular. A lo mejor están privilegiando más el Costanera Center para hacer eso”, dice.

funicular 2

Probablemente Arriagada es el hombre que más conoce a esta máquina. Cuenta que sus piezas se mantienen casi intactas desde su inauguración, el 25 de abril de 1925. Hasta la década del setenta los carros estaban divididos por clases sociales.

El primero tenía asientos de terciopelo, el segundo de cuero, después venía uno con bancas de madera y en el último la gente iba de pie. Además tenía puertas de roble y chapas de bronce y un solo techo común.

El lunes pasado el funicular, declarado Monumento Histórico en el 2000, entró en receso para someterse a reparaciones, labor que está en manos de Arriagada. La primera etapa se hizo en el 2012, luego de un estudio que realizó la U. Técnica Federico Santa María, y ahora se inició la segunda fase donde se harán varios ajustes.

En este momento un equipo de doce personas está revisando el sistema de tracción: ejes, bujes, descansos, poleas y motores. Junto a ellos colabora una maestranza que trabaja con los ascensores patrimoniales de Valparaíso.

“Estamos en la etapa de limpieza de las piezas, retiro de motor y en los próximos días colgaremos los carros para liberar el cable de tensión y poder desarmar todo el sistema de frenado, de poleas de frenado, de poleas de tracción. Junto a esto aprovecharemos de realizar una mantención preventiva para revisar posibles fisuras. En una maquinaria tan antigua no es llegar y comprar piezas, algunas hay que mandarlas a fabricar, como ocurrió en el 2008, cuando le dimos la misión a una maestranza de crear una polea de reenvío que superaba los tres metros. Eso fue lo más difícil que nos tocó”, señala.

Todos estos avances requerirán que el funicular, administrado por la empresa Turistik, esté detenido hasta el 31 de diciembre, para abrir sus puertas el 1 de enero del 2018. Para aquellos que quieran llegar a la cumbre se dispuso de buses de acercamiento.