La aventura del primer viaje en la Línea 6 del Metro

Carola Julio

Jueves 02 de noviembre de 2017

Cientos de capitalinos se amontonaron en las estaciones, hicieron largas filas y aplaudieron en masa, como en los aviones que aterrizan, cuando el tren partió.

“Bienvenidos, estamos felices de recibirlos y acompañarlos”. Con esa grabación de una optimista voz masculina en los altoparlantes el Metro de Santiago acogía en la tarde de ayer a los primeros pasajeros de la Línea 6, quienes se agolparon en las diez nuevas estaciones para poder ser parte de lo que consideraban un día histórico.

En Los Leones, siete metros separan a la Línea 6, que está más abajo, de la Línea 1. Como si fuéramos hobbits, quienes abordamos este primer tren pasamos bajo un arco gigante, que evoca a las líneas más modernas del primer mundo.

Mosaicos celestes adornan la estación. En un amplio pasillo, que aún parece no terminado, uno de los tantos trabajadores que construyó la línea, Juan Rivera, cuenta con orgullo que detrás de lo que parecen bolsas hay pantallas led que la Embajada de Suecia llenará con videos culturales.

“Es un orgullo como trabajadores ver lo que está pasando”, dice con los ojos vidriosos y tomando su celular para fotografiar a la gente que entra por primera vez a la estación. “Trabajé en este línea desde 2013”, dice.

02 de noviembre del 2017/SANTIAGO A las 4 de la tarde, Metro dio inicio a las operaciones de la nueva Línea 6, que une Providencia con Cerrillos. En la imagen, la apertura de la estación Los Leones. FOTO: LEONARDO RUBILAR/AGENCIAUNO
02 de noviembre del 2017/SANTIAGO
A las 4 de la tarde, Metro dio inicio a las operaciones de la nueva Línea 6, que une Providencia con Cerrillos. En la imagen, la apertura de la estación Los Leones.
FOTO: LEONARDO RUBILAR/AGENCIAUNO

Mientras, en el fondo se escucha el eco de unos aplausos. Luego de haber hecho una fila larguísima para entrar, el primer tren automático de la Línea 6 parte. La gente se mira incrédula y sonríe.

Amador Lillo, reloj en mano, cronometró el tiempo que le tomó ir desde Los Leones a la estación terminal en Cerrillos. Cuenta que se subió a las 16.07 al tren (el Metro abrió el ingreso a los usuarios a las 16 horas) y llegó, según muestra en sus apuntes, a las 16.31 al final del recorrido.

Lillo quedó sorprendido por el espacio interior en el vagón y por la seguridad que hay dentro, tanto en los carros como en los ingresos. “Hay que puro cuidarlo”, reflexiona.

El entusiasmado pasajero fue uno de los cientos de usuarios que tomaron el primer viaje de la Línea 6. Aunque no vive en ninguna de las comunas que une la vía, fue a “curiosear”, como él dice. Y está contento. En cada estación toma el tiempo y su cara esboza una leve sonrisa.