Amanda’s Arepas: deliciosa inmigración

Sebastián Alburquerque

Miércoles 08 de noviembre de 2017

La arepa venezolana, rellena y llenadora, es uno de los ejemplos de cómo ha cambiado el panorama gastronómico de Santiago gracias a la influencia de nuestros nuevos vecinos.

Los números que manejan en la Cepal dicen que Chile es el país de Latinoamérica donde proporcionalmente más creció la inmigración (4,9% en 2015, último año que se midió). Pero no se necesita ningún informe para ver cómo ha cambiado la ciudad. Basta un viaje en micro para ser testigo del coro de diferentes acentos y melodías que suenan por encima de timbres y frenadas. Y como estamos en plena época de ofertazos electorales, probablemente ha leído por ahí que los inmigrantes, además de costumbres que no son las nuestras, traen consigo calamidades y problemas.

Y ojalá que alguno de los que piensan que hay “muchos” inmigrantes pruebe alguna de las deliciosas arepas de Amanda, para que experimenten parte de lo que la inmigración nos puede aportar.

En este local en la órbita del metro Manuel Montt, venden arepas y shawarmas. Una mezcla rara, sí, pero estaban dando a probar los falafel que hacían y estaban bien buenos, así que parece que manejan lo árabe también. Pero lo que nos convoca es la arepa. Las venden en combos con bebida y papas fritas por $6.490, y se pidió una “pelúa”, que traía carne mechada y queso. Ahora, “carne mechada” significa distintas cosas en los distintos países de América y en Venezuela, que es de dónde son las arepas de Amanda, la carne deshilachada viene en una salsa de tomate (clásico) pero súper cargada al pimentón, lo que cambia todo el panorama. El resultado es una mechada más dulzona, pero también más especiada. El queso es parecido a un mozarella, lo que hace que combine perfecto con el sabor de la arepa en sí.

La primera impresión de la arepa sola es que es un poco fome. No tiene la crocancia de un pan nacional ni el sabor de una buena sopaipilla. Pero rellena la cosa cambia radicalmente. Lo único negativo fueron las papas, prefritas y olvidables, pero es un detalle.

¿Cómo va a ser mala la inmigración si nos regala maravillas como esta?

Amanda’s Arepas. Manuel Montt 1393, Providencia.