Alvaro Scaramelli, ex presidente de la SCD: “En algún momento sentí que se les pasó la mano”

Ignacio Silva

Lunes 06 de noviembre de 2017

Una segunda auditoria confirmó que los aumentos en los ingresos del directivo no fueron irregulares. “Básicamente fue un malentendido”, dice.

El 27 de julio pasado Álvaro Scaramelli respiró un poco más tranquilo. Ese día, una auditoria encargada por sus propios colegas determinó que durante su periodo al mando de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD) todo había estado “en regla”, desestimando así las acusaciones que surgieron desde que se dieran a conocer los millonarios pagos que había recibido en el último año y medio.

Pero fue recién ayer que la tranquilidad llegó definitivamente para el músico y ex líder de la banda Cinema: una segunda inspección, ahora encargada a la empresa Deloitte, volvió a confirmar la moción entregada hace cerca de dos meses. “Esto me deja muy tranquilo porque esta auditoria fue mucho más grande. Ahora no sólo se auditaron mis derechos, sino que los de todos los consejeros de los últimos tres años y de los 50 socios que más generaban. El humo salió blanco, no encontraron ningún tipo de anomalía y, bueno, esa es una señal de transparencia importante”, reflexiona ahora el directivo, cuestionado por ganancias que se alzaban a los $127 millones.

Esas acusaciones, de hecho, hicieron dirimir a Scaramelli de sus funciones, siendo reemplazado a comienzos de julio por Horacio Salinas. Una acción que, dice, tuvo que ver con las desconfianzas que se acumulaban en torno al organismo.

“Yo siempre he sabido que al menos lo que corresponde al tema de los derechos míos está todo en regla. El tema fue que cuando las cosas se ponen en sospecha se juzga tu verdad frente a la opinión pública. En este caso, con la denuncia se produjo desconfianza, se pensaba que esos dineros habían sido mal habidos”, explica el hombre de Tom y Jerry, que a pesar del contexto sigue siendo parte del consejo directivo de la SCD. Luego profundiza: “entonces, la única posibilidad de que eso se zanjara era esperar a que salgan las auditorias correspondientes, y en esa espera por lo general se generan estos comentarios de gente que no tiene la capacidad de digerir bien los procesos, de anticiparse con sus juicios personales. En ese sentido hubo un ataque bastante desmedido por parte de algunos músicos que se ensañaron en las redes sociales con esta situación, un poco dejándose llevar por frustraciones o por malos entendidos, porque realmente todo lo que respecta a la SCD básicamente fue un mal entendido”.

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-¿Sentiste que fue una caza de brujas?
-En algún momento yo sentí que se les pasó un poco la mano, porque en estas cosas, si uno da la cara y no se está arrancando, lo lógico es que la gente tenga la dignidad y la paciencia de decir: “bueno, esperemos”. Pero hubo un ataque muy confrontacional por parte de Florcita Motuda y de gente que la verdad es que no entiende mucho de qué se trata todo esto. Ellos quisieran que los derechos se repartieran igualitariamente entre todos los músicos y entre todas las obras aunque no suenen, y esa es una forma de entender la vida bastante equivocada, pero que genera una suerte de confusión en la opinión pública.

-¿Ha cambiado la imagen que la gente tiene de ti?
-Yo he seguido recorriendo el país cantando y todo lo demás, y no he sentido que el público en general tenga un rechazo hacia mi persona. Por lo general, la gente que se me acerca es gente que me manifiesta la confianza de creer en mí y en que nunca hice nada. Aquí hay una cosa que tiene que ver con el mundo de los músicos, sobre todo de eso a los que no les va bien en la pega, que no generan derechos y que siempre están esperando que la SCD les resuelva su vida. Ese es un grupo de músicos que no van a cambiar nunca su punto de vista y van a seguir alegando en contra mía o en contra del que venga, y eso va a ser una pelea de toda la vida.

-¿Volverías a la presidencia de la SCD?
-Por ahora sigo en el consejo directivo. Yo creo que voy a estar hasta terminar mi periodo. Los músicos cuando nos ofrecemos para estos cargos es por amor al arte y por querer hacer cosas para los otros músicos. Así que tampoco se trata de pasarlo mal; si uno lo está pasando bien, fantástico, pero si ya lo empiezas a pasar mal, creo que no es necesario seguir.