Premian y financian seis proyectos sociales que ayudarán a Santiago

Natalia Heusser

Miércoles 09 de agosto de 2017

Inventores cuentan con $5 millones para implementar sus ideas. Las iniciativas de futuros arquitectos ganaron el concurso Santiago Humano y Resiliente, impulsado por la Intendencia.

En Santiago hay cerca de 200 huertos comunitarios impulsados por organizaciones o municipalidades. Para potenciar estos espacios Catalina Palma y Sibylle Pelzer, estudiantes de arquitectura de la Pontificia Universidad Católica (PUC) crearon el proyecto Punto Huerto, que consiste en una bodega para guardar las herramientas, semillas y utensilios que necesiten las comunidades para poder activar un área verde.

En el plan además se incluye la posibilidad de añadir un módulo invernadero para germinar semillas y hacer almácigos que luego se pueden pasar a tierra. “Analizamos algunas comunas y existe una red de huertos comunitarios incipiente, con ganas de generar puntos de encuentro, pero donde falta infraestructura. Queremos que cuenten con el equipamiento necesario, pero además, que tengan un sitio donde se puedan hacer talleres para propagar esta tarea”, explica Palma a La Hora.

Jóvenes proponen seis proyectos sociales que ayudarán a Santiago 2

Para elaborar el diseño se basaron en el huerto colectivo llamado La Berenjena, ubicado en La Florida. “Consideramos que estas superficies traen grandes beneficios urbanos, en terrenos de poca extensión. Del punto de vista social puede ser una instancia para intercambiar ideas, para realizar cursos y hacer comunidad. En la parte económica fomenta la producción de los alimentos propios a bajo costo y totalmente naturales, algo que cada integrante puede replicar en sus propios hogares. Por último, es un ejercicio medioambiental, el que también se podría aprovechar para promover el reciclaje o hacer compost”, indica Palma.

 

Punto Huerto fue uno de los seis ganadores de Santiago Humano y Resiliente, certamen para estudiantes universitarios que buscó el desarrollo de proyectos de alto impacto social y territorial.

Otro de los vencedores fue E.P.E. (ver recuadro) y Metro al Cubo, creado por jóvenes de la Universidad del Desarrollo, y que tiene por objetivo eliminar los microbasurales de Santiago por medio de la construcción de mobiliario urbano a partir de los mismos escombros.

En la lista aparece además Al Borde de la Cancha, inventado por alumnos de la U. de Chile, que a través del fútbol amateur de los barrios impulsa el espacio del campo de juego para otras actividades, como proyección de películas o documentales.Jóvenes proponen seis proyectos sociales que ayudarán a Santiago 3

En relación a los niños fue premiado Juegos de Lenguaje, que desarrolla espacios didácticos asociado a los jardines Junji y Loop, que reconfigura las plazas infantiles públicas formando circuitos que unan a todos los juegos. “Cuando pensamos en la ciudad, se nos viene a la cabeza mega proyectos que se demoran muchos años en concretar, con montos gigantescos de financiamiento. Pocas veces nos dedicamos a aquello que es sencillo y que sabemos que es fácilmente replicable. Un ejemplo son las Plazas de Bolsillo. Con muy poca plata y en poco tiempo, hemos podido convertir sitios eriazos en espacios para los vecinos, mejorando sustancialmente su calidad de vida”, explica el intendente de la Región Metropolitana, Claudio Orrego.

A cada una de las iniciativas se les entregó $5 millones para que puedan ser montadas. “Después de su implementación aumentarán sustancialmente su valor por el beneficio que otorgan a la comunidad y su fácil reproducción en toda la ciudad”, concluyó Orrego.

Puntos de encuentro en caso de catástrofes

Equipamiento en Puntos de Encuentro (E.P.E) se llama el proyecto de Cristóbal Montalbetti, Matías Alarcón y Cristian Fuhrhop, alumnos de la PUC. La idea de ellos fue armar puntos de encuentro o zonas seguras que funcionen, por ejemplo, en las áreas verdes de los barrios. “Queremos instalar infraestructura para que la comunidad cuente con servicios básicos durante todo el año, no solo durante emergencias como terremotos o tsunamis. Pueden ser pérgolas con torres (como en la foto), por ejemplo, que sean instancias de encuentro para la comunidad. Ahí se puede hacer una suerte de escenario para actividades. Pero la idea es que la gente sepa que en caso emergencias, ahí encontrará electricidad y agua”, explicó Fuhrhop a La Hora.