Temporal blanco

Julio Salviat

Lunes 17 de julio de 2017

Tuvo mala suerte Óscar Meneses: si la Comisión de Fútbol de Colo Colo hubiese dejado para el sábado lo que hizo el viernes, el gerente deportivo de ese club aún estaría en su puesto.

Al día siguiente de su despido se produjo la nevazón que provocó la suspensión del partido que los albos debían disputar con La Serena por la Copa Chile, que era justamente el motivo por el cual lo echaban del club. Según Aníbal Mosa y sus súbditos, Meneses merecía la expulsión por no haber logrado que llegara desde los Emiratos Árabes el pase internacional que facultaba a Valdivia para jugar en las competencias chilenas. Sin “el Mago”, las posibilidades de revertir el 1-4 sufrido en el estadio La Portada eran escasas.

Ahora, con la suspensión, el pase de Valdivia seguramente estará visado hoy, y mañana podrá jugar. Pero Meneses ya no podrá volver.

Es una anécdota previsible en un club descuidado y dividido. Meneses pecó de negligencia y sus superiores tampoco estuvieron muy alertas: tuvieron más de un mes para chicotear pero se quedaron esperando el último día.

Es secreto a voces que Mosa, presidente de Blanco y Negro, está de las mechas con Leonidas Vial, socio mayoritario. Tampoco es misterio que el entrenador, Pablo Guede, tiene dividido el camarín colocolino por sus caprichos tácticos y su trato a dos referentes: Julio Barroso y Gonzalo Fierro. Y los hinchas le están dando la espalda a todo lo que huela a Blanco y Negro, como se comprobó con la escasa asistencia a la Noche Alba.

Medio metro de nieve cayó en los sectores altos de Santiago. Un kilómetro de problemas tiene Colo Colo en la cabeza del club, en el camarín y en la fanaticada. Y la situación, que hoy es complicada, puede ser caótica si no pasa la primera ronda de la Copa Chile el jueves y se queda sin la Supercopa el domingo.