Un negocio caído del cielo: agua de lluvia embotellada

Emma Antón

Viernes 28 de julio de 2017

Emprendedores de la Región de Los Lagos le agregan berries silvestres para otorgarle propiedades antioxidantes. En septiembre será su lanzamiento oficial al mercado

Julio Sleman, productor de aceite de oliva, hacía un buen tiempo que tenía ganas de envasar agua de lluvia y comercializarla. Sólo cuando discutió su idea con Álvaro Figueroa, consultor de emprendimientos de su empresa Food Tech, el concepto adquirió forma. “Yo lo asesoraba en temas de proyectos, y él llegó con la idea de recolectar agua de lluvia y envasarla, mientras que yo tenía la idea paralela, porque tengo cultivo de berries nativos, de armar una distribución de berries liofilizados. Juntamos estos dos proyectos y nació AUA Rainwater, agua de lluvia sanitizada a la que se le agregan los berries nativos a través de una tapa con dosificador”, detalla Figueroa.

La recolección no es sencilla. Si bien se junta el agua que cae gracias a un techo, se deben cumplir ciertos requisitos. El material de la superficie es policarbonato, mientras que las canaletas y los tubos de recolección, de acero inoxidable. “El campo donde está ubicada la planta se compró para esto. Hicimos un estudio de diferentes puntos en la Décima Región para evaluar la calidad del agua, para que no estuviera contaminada. Antes de recolectar lavamos los techos y tenemos unos sensores infrarrojos para los pájaros, que emiten un ultrasonido para que no pasen cerca”, indica el consultor.

En cuanto parte la lluvia, que debe traer un gran volumen de agua, primero se espera media hora antes de comenzar a recolectarla. Luego el agua es procesada: se pasa por un filtro de carbón activo y un filtro UV que otorga la inocuidad microbiológica.

Figueroa indica que cada lote está compuesto por 10 mil litros de producción, cada uno de los cuales es analizado en laboratorio para certificar la inocuidad y para medir el nivel de oxígeno, ya que asegura que el agua de lluvia tiene más de este componente que el agua común y corriente.

Sobre los frutos silvestres, como el calafate, murta y maqui, el emprendedor explica que estos berries tienen polifenoles, elementos bioactivos que están compuestos, en parte, por los renombrados antioxidantes. “Los antioxidantes lo que hacen es inhibir la acción de radicales libres, que son moléculas inestables que han sido relacionadas a enfermedades como arterioesclerosis, algunos tipos de cáncer y Alzheimer. Cuando se inhiben los radicales libres se disminuye el riesgo de sufrir algunas enfermedades”, detalla Figueroa.

En AUA Rainwater, la adición de los polifenoles ocurre cuando la persona está a punto de tomar el agua de lluvia, ya que al abrir la botella se rompe un dosificador que contiene los berries liofilizados, es decir, deshidratados a baja temperatura para conservar sus nutrientes.

Idea premiada

Si bien las botellas de agua de lluvia recién serán lanzadas en septiembre, durante Espacio Food & Service 2017, Sleman y Figueroa ya fueron premiados. Y en la ExpoMundoRural Los Lagos, realizada por Indap en Puerto Montt, obtuvieron el premio del público al Producto Más Innovador.

Ambos emprendedores cuentan con el financiamiento de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y la asesoría técnica de Indap. Una vez que introduzcan AUA Rainwater al mercado nacional, cada botella de 200 cc. será comercializada a $2 mil.