El mito del mal olfato de los humanos

Gabriel León

Martes 16 de mayo de 2017

En 1879, el notable neuro-anatomista francés Paul Broca clasificó a los mamíferos en dos categorías: olfativos y no-olfativos. Broca había estudiado en gran detalle la anatomía del cerebro de varios animales y había observado que en los primates –incluyendo a los humanos– el cerebro incluía un gran lóbulo frontal. Por su trabajo con personas que tenían el lóbulo frontal dañado, Broca sabía que esta estructura del cerebro era muy relevante para explicar el lenguaje o la cognición. Por otro lado, el bulbo olfativo –una estructura situada en la parte frontal del cerebro que sirve como centro de control para procesar olores– es comparativamente más pequeño en los primates que en roedores o perros.

Broca llegó a la conclusión que el desarrollo de un gran lóbulo frontal, que nos dotó de capacidades cognitivas superiores, ocurrió a expensas de la atrofia de nuestras capacidades olfativas. De esta forma, en el siglo 19 se instauró la idea de que los humanos tenemos un pobre sentido del olfato. Si bien nuestros bulbos olfativos dan cuenta de un porcentaje menor del volumen del cerebro al compararlo con el de los roedores y nuestro genoma posee menos genes que codifican para receptores de olores (400 en humanos versus 1.000 en roedores) la idea de que el olfato humano es malo es un mito. Si bien nuestros perros podrán reconocer por el olor de la orina si el perro del vecino pasó marcando un árbol, nosotros somos mejores con la complejidad aromática del vino.

Así, la evidencia experimental que demuestra que nuestro olfato es peor que el de un perro es muy pobre y depende enormemente de la selección de aromas. Por ejemplo, los humanos somos más sensibles que los perros al aroma de los plátanos (después de todo somos primates) y somos más sensibles al aroma de nuestra propia sangre. Nuestro sentido del olfato es tan bueno que nos permite seguir un rastro de olor al aire libre tan bien como un perro. Claro que eso ocurre cuando un perro rastrea un faisán y nosotros, chocolate