Presunta obstrucción pone a Trump en la línea del "impeachment"

Cecilia Rivera

Miércoles 17 de mayo de 2017

El mandatario estadounidense habría presionado al ex jefe del FBI para que abandonara indagación sobre sus nexos con Rusia.

El congresista demócrata del estado de Texas, Al Green, llamó ayer a la Cámara de Representantes a iniciar un impeachment (proceso de destitución) contra el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por presunta obstrucción a la justicia. “El Presidente Trump no está por encima de la ley. Ha cometido un acto susceptible de impeachment y debe ser acusado. Hacer lo contrario haría que algunos estadounidenses pierdan respeto y obediencia a nuestras normas sociales”, dijo Green.

La solicitud surge un día después de que The New York Times difundiera que el mandatario pidió al ex director del FBI, James Comey, cerrar la investigación sobre el ex asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, quien dejó el cargo en medio de un escándalo por sus presuntos vínculos con Rusia durante la campaña de Trump. La Casa Blanca negó las supuestas presiones hacia Comey.

El presidente estadounidense despidió al jefe del FBI la semana pasada argumentando que era un “fanfarrón” y que no hacía un buen trabajo, lo que de inmediato levantó suspicacias en torno a las verdaderas razones de su desvinculación.

La solicitud de destitución se sumó a los cuestionamientos por la presunta entrega de información altamente clasificada por parte de Trump al canciller ruso, Serguéi Lavrov, durante una reunión sostenida la semana pasada.

Proceso

El segundo artículo de la Constitución de Estados Unidos establece que cualquier miembro de la Cámara puede iniciar un proceso de destitución contra el presidente, el vicepresidente o cualquier funcionario de gobierno, además de miembros del poder judicial. Las causas pueden ser “traición, soborno u otros altos crímenes o faltas” y la propuesta tiene que ser aprobada primero por un comité legal. Luego, la Cámara de Representantes debe aprobarla por mayoría simple, que los demócratas no tienen. Finalmente, el procedimiento pasa al Senado, donde necesita una mayoría de dos tercios.

Hasta ayer no había claridad de cuantos legisladores demócratas apoyarán la solicitud, pero dada su minoría en ambas cámaras, necesitarán el apoyo republicano para lograr que avance el proceso. Y ello no parece improbable, pues algunos oficialistas ya han dado señales de que su respaldo al mandatario no es incondicional.

El congresista de Michigan, Justin Amash, por ejemplo, se convirtió ayer en el primer miembro del partido de Trump a favor de abrir un proceso de destitución, si se demuestran las presuntas presiones al ex jefe del FBI.

Investigación

La Comisión de Inteligencia del Senado pidió a Comey que comparezca ante el panel, en un intento por ampliar la investigación sobre la supuesta intervención de Rusia en las elecciones de 2016. Por su parte, la Comisión de Justicia de la misma cámara solicitó que el FBI brinde los registros de las comunicaciones de Comey con sus superiores durante los gobiernos de Trump y Obama.

Asediado por los escándalos, Trump se quejó de ser el político peor tratado en la historia. “Vean cómo me han tratado los medios. Ningún político ha sido peor tratado en la historia, pero la adversidad te hace fuerte”, afirmó.

Otros juicios políticos

El proceso de destitución ha sido iniciado por el Congreso estadounidense en más de 60 ocasiones, pero sólo ocho personas-todos jueces federales- han sido despedidos por el Senado. Y sólo tres veces en la historia se ha iniciado el proceso contra presidentes: Andrew Johnson (1868) Richard Nixon (1974) y Bill Clinton (1998).

En una situación similar a la de Trump, Nixon fue enjuiciado políticamente por presunta obstrucción a la justicia, luego que se diera a conocer que habría presionado al FBI para que dejara de investigar su campaña en el caso Watergate. Nixon renunció antes de concluir el juicio.

En el caso de Clinton, el proceso se basó en acusaciones de que había impedido la administración de justicia al hacer declaraciones falsas sobre sus relaciones con Mónica Lewinsky. Fue absuelto en febrero de 1999.