Empresas pueden restringir el uso de smartphones, pero deben darle espacio al trabajador para que los ocupen.

Hace pocos días se supo que el estilista Sebastián Ferrer está aplicando multas de $10 mil a los trabajadores que usan sus celulares mientras prestan servicios.

Quizás la medida suena exagerada, pero es común que en lugares de atención de público como peluquerías, clínicas, restoranes y mesones de información, entre otros, se deje esperando a los clientes porque están contestando mensajes de Whatsapp o hablando por teléfono. “Creo que finalmente vamos a tener que legislar por el uso de los celulares, porque hay varios que están haciendo mal su trabajo por estar pendiente de asuntos personales. Es necesario tener restricciones, pero además es importante que los empleadores entreguen facilidades a sus trabajadores para que tenga su espacio para ocupar el celular y yo ofrezco lugares para eso. Hay que tener siempre en cuenta que si los clientes no nos prefieren es porque los estamos atendiendo mal y ahí perdemos todos”, indica Ferrer a La Hora.

Los aparatos electrónicos ayudan en las tareas diarias, pero expertos coinciden en que su utilización debe ser restringida para aquellos que atienden a público, principalmente porque se pasa a llevar al consumidor.

Así lo cree Ricardo Mewes, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), quien explica que el trabajador debe ser ponderado en el manejo de redes sociales. “Más allá de la multa o algún impedimento, aquí hay que tener sentido común. Si yo estoy atendiendo público razonablemente no debo estar con el celular. No nos olvidemos que quien atiende a alguien, como en una peluquería, está dando un servicio en el que debe respetar a la otra persona. Aquí hay que educar y capacitar y llegado el minuto, habrá que poner algún tipo de restricción, pero todo va a depender del lugar de trabajo y si efectivamente se está desviando la atención del trabajo”, señala Mewes.

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En esta línea el subsecretario del Trabajo, Francisco Díaz, aclara que si bien los empleadores tienen la facultad de organizar sus empresas, esa capacidad no puede perturbar los derechos del trabajador, como el mantener conversaciones privadas, aunque sea por medios electrónicos, ni mucho menos revisar los contenidos de esas comunicaciones, ni tampoco imponer multas internas.

Al mismo tiempo, Díaz señala que en caso de sancionar el hecho, debe quedar escrito en una normativa. “Es cierto que el empleador no quiere que el trabajador se distraiga en sus tareas y afecte, por ejemplo, la atención de público; por lo mismo, lo mejor es que se establezcan normas claras en el reglamento interno de la empresa”, detalla.

Puede que algún trabajador tenga que contestar un Whatsapp de manera urgente, algo que se diferencia de quienes mantienen conversaciones habituales. “Una forma de analizar esto tiene que ver con la productividad, en el sentido de que es necesario hacer pausas en el trabajo para poder descansar y afrontar el resto de la jornada. Es distinto cuando esto se convierte en un hábito que puede repercutir en la productividad. Estar planificados es la clave para ser productivos y lo ideal es que actividades como revisar el celular no interfieran de manera significa en la jornada. Tomar medidas para restringir esto es parte de la orgánica de cada empresa y de cada rubro”, precisa Néstor Milano, director ejecutivo de Laborum para Chile.}

Daniel Halpern, profesor de la Facultad de Comunicaciones UC y director del think tank TrenDigital, asegura que las empresas deberían tener un código de conductas y protocolos para evitar que alguien que está atendiendo al público en forma directa se centre en su Whatsapp, porque eso finalmente crea una mala imagen para la empresa. Así, afirma que para solucionar este conflicto ambas partes, jefes y empleados, deben ceder. “Por ejemplo cada una hora y media el jefe le puede dar al trabajador 5 o 10 minutos para que revise su teléfono, pero que esto quede normado y que todos sepan que mientras se atiende a un cliente no hay teléfono”.

Junto a esto, dice que prohibir el uso de celular no atentaría contra la libertad de las personas, ya que el trabajador tiene un contrato que lo obliga a cumplir con un servicio y, al usar el teléfono y no atender público, está faltando a ese compromiso.

En bares y  cafés de  Uruguay hay restricciones

En el 2013 en Uruguay se estableció un nuevo convenio colectivo del sector de la hotelería y servicio de alimentación (como cafés, bares, confiterías y otros recintos), que incluyó la prohibición expresa de los trabajadores de utilizar sus teléfonos móviles durante las horas de trabajo.

En su oportunidad el subsecretario del Ministerio de Trabajo, Nelson Loustaunau, aclaró que “en este caso en particular la intención es mejorar la atención a los clientes”.