Rockero astral: Héctor Sepúlveda, mítico músico de Los Vidrios Quebrados y astrólogo

Arturo Figueroa Bustos

Viernes 17 de marzo de 2017

Héctor Sepúlveda grabó, hace 50 años, el primer disco de culto del rock nacional con Los Vidrios Quebrados. Las décadas siguientes ha vivido entre la astrología y sus clases de guitarra. Y hoy desliza algo que ilusionará a sus seguidores: la disposición a reunir a su banda histórica.

La historia es así. Héctor Sepúlveda conoce en la Universidad Católica a otros tres jóvenes con los que se junta a escuchar los escasos discos de rock and roll que podían conseguirse en Chile a mediados de los 60. También adquiere la costumbre de ir a máquinas wurlitzer y memorizarse canciones para sacarlas en guitarra. Así nacen Los Vidrios Quebrados, banda de culto del rock nacional. De corta vida, sólo alcanzan a grabar un disco single y un álbum, Fictions, que este 2017 cumple 50 años.

Viven un breve boom, con club de fans, algunas presentaciones en radios y en la naciente televisión. Por la calidad de su propuesta son la envidia de otros que siguen la senda trazada por Beatles y Stones. Graban sólo temas propios y en inglés porque se querían diferenciar de la “complaciente” Nueva Ola. Incluso se les sondea para el Festival de Viña de 1968.

Sepúlveda, primera guitarra y cerebro musical de la banda, decide irse a Inglaterra, en barco. Los otros Vidrios continúan con sus estudios superiores. Allá trabaja como guitarrista de sesión y graba unas canciones instrumentales que aún permanecen sin editar. En paralelo, se fascina con la astrología y la estudia formalmente. Vuelve en 1971 y su vida transcurre, hasta la fecha, entre esos dos mundos. Hoy se filma un documental sobre su carrera.

-¿Qué tienen en común la música y la astrología para ti?
-La relación está en que a través de la astrología uno adquiere una visión del universo, la que quieres expresar de alguna forma. En mi caso, con sonidos que surgen y que son reflejo de lo que uno vive.

-¿Cómo reaccionaron tus padres con tus decisiones adolescentes? Pasaste de Sicología y Derecho en la UC a la música y luego a la astrología. Y eran los 60.
-La gran lucha fue salirme de la universidad y dedicarme a la música. Después, cuando encontré la astrología, ya no vivía con mis padres. Vivía en Inglaterra. A Derecho entré por una razón bien idealista: para sacar adelante un juicio de mi abuelo que implicaba mucha plata. Los abogados que él contrató se vendieron a la otra parte, pero muy rápido me di cuenta que no tenía nada que hacer ahí.

-¿Te incomoda que se vea tu vida sólo como el par de años que estuviste con Los Vidrios Quebrados?
-Sí, claro. Bueno, fue la primera banda que tuve y marcó a alguna gente, pero yo en su momento no quedé conforme con lo que grabamos. Todo se hizo en un par de noches, a la rápida, hay desafinaciones. Por otro lado, también me molestaba lo contrario. Hace unos años estaba viendo un programa de televisión y hablaban de la Nueva Ola, de Luis Dimas y después se saltaban a Los Jaivas. Bah, parece que no existimos nosotros, me dije. Hasta que empezó a aparecer gente más joven que de a poco empezó a reescribir la historia.

-Pero no volverías a tocar esas canciones por mucho interés que hubiera.
-Podría tocarlas ahora. Sí.

-¿De verdad?
-Si me juntara con mis ex compañeros… bueno, murió uno (el baterista, Juan Enrique Garcés) pero creo que es algo que ahora podría darse. No descarto la posibilidad de que volvamos a hacerlo. Antes no me parecía porque había visto algunos revival y los encontraba penosos. Pero me pasó que un día, caminando por la calle, tuve una visión de cómo éramos Los Vidrios Quebrados cuando tocábamos en vivo. Y me gustó. Realmente éramos buenos, teníamos mucha fuerza. Eso fue un momento personal bien clave. Si dejo la autocrítica de lado, que me cuesta, puedo ver que lo que hicimos en los 60 fue valioso. Ahora estoy reconciliado con eso, puedo escucharlo y me gusta.

-¿De qué dependería esa reunión medio siglo después?
Bueno, nos seguimos viendo sobre todo con (el bajista) Cristián Larraín. El es médico y me ayudó en un momento complicado de salud hace poco. Y con Juan O’Brien (el otro guitarrista y cantante) también. Creo que nadie va a mover un dedo, pero puede que se den situaciones. Ahora yo no pondría peros.

-Tú cantabas en la banda. Después nunca más lo hiciste.
-Y no cantaría ahora. Tocaría la guitarra no más.

-Este año se cumplen 50 de la publicación de Fictions. ¿Te significa algo?
-Que ha pasado el tiempo, que estamos más viejos no más.

-Ya, pero ¿te gusta ser reivindicado como parte de la historia musical chilena?
-Sí, claro. Porque es algo real. La banda existió, tuvo la repercusión que tuvo y en algún segundo fuimos la banda top. Eso no lo puede borrar nadie.

-Se han hecho varias reediciones del disco. Aquí y afuera, sin permiso.
-En un momento me molestó que hubiera gente ganando plata con nuestro trabajo, vendido como un disco a precio de colección en Inglaterra o Japón. Ha habido épocas en que no he estado precisamente con la billetera llena. Pero es una lucha perdida, no firmamos nada en esa época para proteger nuestros derechos.

los vidrios quebrados

La Guitarra

-Eduardo Gatti ha dicho que aprendió a tocar guitarra eléctrica mirándote.
-Conocí a Eduardo tocando en una fonda, en Pocuro. Se me acercó y me preguntó si le podía enseñar. Le dije que nunca había hecho clases pero que podía invitarlo a un ensayo. Nos hicimos bien amigos. Y, bueno, después empecé a hacer clases de guitarra. Todavía hago.

-¿Tienes una guitarra regalona?
-Siempre tuve la guitarra que podía tener o comprar, no la ideal. Las primeras con la banda las fabricamos nosotros mismos. La que tengo ahora es de 1979, una Gibson Les Paul Standard.

-¿Alguno de tus hijos es músico?
-Sí, hay uno que estudia guitarra en la Escuela Moderna.

-¿Para qué, si tiene profesor en casa?
-Porque yo no doy cartón, jaja. Pero siempre le muestro cosas.

-¿Qué canción fue tu big bang?
-De los Beatles, no recuerdo bien si fue She loves you o I want to hold your hand. Era fanático, me preocupaba de sacar los temas. De vez en cuando veo cosas en Internet, documentales. Me trae recuerdos.

-¿Qué te queda por hacer en música?hector sepulveda los vidrios quebrados 2
-Tengo la guitarra ahí. Voy a ver qué sale. Puede que rescate algunas cosas antiguas o que salgan cosas nuevas.

-¿Y quieres que eso trascienda?
-Podría trascender, no me molestaría.

-¿Cómo fue que te interesaste en la astrología?
-Fue en Londres, ahí comencé a estudiar los textos de la Faculty of Astrological Studies. Era una enseñanza bien metódica, que incluía mucha matemática. El doctor Patrick Harding, discípulo directo de Carl Jung, fue mi maestro.

-¿La astrología es lo que más te sustenta económicamente?
-Así ha sido. Apenas volví a Chile me empezaron a encargar cartas. Y me invitaron a dar una exposición al Congreso de Sicología Humanista que se hizo en la Clínica Siquiátrica. Y a raíz de eso también me pidieron que hiciera talleres. Mantengo, además, blogs sobre temas diversos: tarot, sueños, una terapia que se llama reprogramación emocional o tapping. La gente llega por recomendación.

-¿Cómo va a ser posible que una persona pueda saber más de uno que uno mismo?
-Lo que suele difundirse bajo el nombre de astrología es una versión superficial y hasta caricaturesca. Uno lee predicciones como Esta semana las personas Libra tendrán suerte en el amor, lo cual equivale a decir Esta semana las personas de ojos café tendrán suerte en el amor. Hay gente que toma un cursito y se lanza. Es como que hagas un semestre de Medicina y luego te pongas a operar. Así no funciona. Pueden darte una referencia básica, que te enteres de la posición de los astros según tu hora, fecha y lugar de nacimiento. Pero con la interpretación de ese dato empiezan los problemas. Puede ser peligroso porque te dan información parcial y con afirmaciones lapidarias, entonces pueden hacerte daño si eres crédulo. Me ha tocado gente que llega y me dice me dijeron que no saliera más de mi casa.

-Todos conocemos gente inteligente que lee religiosamente los horóscopos.
-Y a veces hay modas: con tal de tener una carta la encargan a cualquiera. Hasta a programas computacionales. El signo de una persona corresponde a la posición del Sol en el zodíaco a la fecha de su nacimiento. Es un dato importante pero insuficiente y que no cubre todos los aspectos de su vida y carácter. En términos simples, todos tenemos el zodíaco completo, es decir los doce signos, influyendo distintas áreas. La carta es por lo tanto un registro único e individual.

-¿Qué tan profundo puede indagarse en una persona a través de una carta?
-Uno no es de una forma, uno tiene varios yo. La carta te los define y aclara, como si armaras un rompecabezas. También puedes ver cuáles son las tendencias que pueden manifestarse en una persona y qué camino o variable puedes elegir.