Todo puede convertirse en rutina, no sólo el trabajo. Por ejemplo, mucha gente agenda su tiempo libre minuciosamente y mecaniza todas, pero todas, las horas de su fin de semana.

“Si te vas al cerro, también te llevas tus problemas”, dice Darío Palma, ingeniero civil de la Universidad de Chile.

Lejos de la fantasía moderna que ve en la rutina un laberinto de altas paredes, quizás no es necesario romper la agenda, colgarse una mochila y arrancar para ganar felicidad. Basta con inspirar y exhalar, la actividad más elemental de la existencia.

Palma es facilitador de biorespiración, una terapia cuyo enfoque es acceder a estados de mayor lucidez y bienestar emocional. Se puede realizar en el momento que se quiera o se necesite: sin apuntarla en el calendario, claro.

Bajo el paraguas de la respiración consciente existen otras técnicas, como rebirthing (renacimiento) y respiración holotrópica, además del pranayama, término que designa a los ejercicios respiratorios del yoga.

El punto en común de este universo son sus beneficios para el cuerpo y su origen geográfico. “Cuando partí en la biorespiración el efecto sobre mi energía vital fue inmediato. Y claro, si uno se pone a investigar se da cuenta que muchas de estas herramientas con nombres parafernálicos provienen de la India. Tienen un carácter ancestral”, destaca Palma.

La respiración controlada también aportaría dividendos sobre la concentración, el estrés y la depresión severa. Así lo reveló un estudio realizado por científicos de la Universidad de Pensilvania de Estados Unidos, publicado en el Journal of Clinical Psychiatry: trece pacientes de la unidad de siquiatría que sumaron esta terapia a su régimen farmacológico disminuyeron varios puntos de una escala que mide el nivel de depresión. No ocurrió lo mismo con los 12 individuos que siguieron el tratamiento con antidepresivos.

Parece simple y es la idea. Pero hay que incorporar la práctica. Javier Rodríguez (29), publicista con horario de oficina, antes de la ducha se sienta en una silla con la espalda derecha y toma aire por la nariz hasta que su abdomen se hincha. Y luego exhala por la nariz, lento. Repite el proceso durante cinco minutos, hasta que abre los ojos para iniciar su rutina.