Montecinos: el chileno que la rompió en Barranquilla

Luis Valenzuela

Miércoles 09 de noviembre de 2016

Para el ex delantero, que jugó en el Junior con Carlos “Pibe” Valderrama, la Roja debe cuidar fuerzas para la segunda mitad, donde se siente el desgaste por el calor y la humedad. “La única manera es dosificar”, advierte.

Barranquilla. Junior, el cuadro local, enfrenta a Independiente Santa Fe. Cristian Montecinos cede para Carlos Valderrama, pica en dirección al área y recibe el toque de vuelta del Pibe, para luego definir con sutil toque de zurda. La jugada, de 1995, es recordada nítidamente por el chileno.

“El Pibe hacía constantemente eso, era difícil no tener ocasiones de gol”, dice el zurdo a La Hora sobre la obsesión del cafetero por entregar habilitaciones. “Quería asistir en todos los goles, era una cuestión personal. En un partido fallé un gol y se enojó. Luego amagaba con darme pases, pero no me los daba. Le pedí al técnico que me sacara, pero no quiso. Entonces opté por salirme de la cancha, fue una locura de mi parte”, cuenta. Y añade: “Seguro se enojó mucho, pero con el Pibe tengo buena onda hasta hoy, nos whatsappeamos de vez en cuando. Siempre ha sido un tipo humilde”.

La llegada del Pelado a Colombia coincidió con la tragedia futbolística de ese país, escenificada en la Copa del Mundo de Estados Unidos y en Medellín, donde Andrés Escobar fue asesinado. “El ambiente no estaba bueno. La muerte de Andrés pegó fuerte, sobre todo a sus compañeros. Pero después se recuperaron varios y siguieron jugando bien”, añade.

Pese a ello, 1995 fue uno de los años más exitosos de la carrera del ex jugador de Colo Colo y Deportes Concepción, entre otros. Se tituló campeón y fue el segundo goleador del equipo, tras su compañero Iván René Valenciano. “Tuve la fortuna de estar en el mejor Junior de la historia, ese equipo es el más recordado”.

UN RECINTO FEROZ
En el Estadio Metropolitano, casa del Junior y sede del encuentro de hoy, Montecinos siempre rindió. En la Copa América de 2001 convirtió tres goles, en los triunfos de Chile sobre Ecuador y Venezuela.
“Ahí dentro no corre viento. Si en las tribunas se perciben 40 grados, en la cancha la temperatura llega a los 50”, dice.

-¿Cómo puede resistir un jugador no habituado a esas condiciones?

-La humedad es muy fuerte, incluso es peor que el calor, entonces la única manera es dosificar. No hay otra posibilidad de manejarse ahí. Si van a salir a correr como locos, eso les va a durar 45 minutos y después van a sufrir. Van a estar acalambrados, ahogados y deshidratados. La única manera es esa, dosificando.

-Y teniendo la pelota.

-Vamos a ver si dejan tenerla, eso es lo complicado. Colombia juega bien ahí. Macnelly es nacido y criado en Barranquilla, sabe cómo manejarse ahí. Por algo Pekerman siempre lo lleva a jugar ahí.

-¿Qué nombre te convence para reemplazar a Alexis Sánchez?

-Hay que utilizar a los que se desgastan menos, para después meter a un hombre como Paredes. Quizá no va a correr como los más jóvenes, pero puede finiquitar en cualquier momento. El segundo tiempo es la clave. Ni loco me mataría en los primeros minutos. Con el Junior sabíamos que los otros equipos se caían, siempre, siempre.