Streat Burguer: importación de sabores

Sebastián Alburquerque

Viernes 22 de septiembre de 2017

En Streat Burguer quieren parecerse tanto a las hamburgueserías de Estados Unidos que importan su carne y pan desde las tierras que amenaza con gobernar Donald Trump. Su gran inspiración es Shake Shack, una cadena de hamburguesas de Nueva York sindicada como “una de las mejores del mundo”.

El sistema en Streat Burguer es como de comida rápida. Uno pide, espera la orden y le entregan una bandejita con la comida. Se pidió una Red Burguer doble, dos hamburguesas con cheddar, tocino, salsa streat y ajíes cherry encurtidos ($6.900), con papas chicas ($1.000).

A primera vista es impresionante. Para la foto. Pero la primera mordida devela el desamor: a la hamburguesa le falta sabor. Queda corta en aliños. Los puristas insisten que una hamburguesa no debería tener más que una buena mezcla de carne, pero la verdad es que sin sabor no hay argumento que resista.

El pan, que viajó miles de kilómetros para terminar devorado acá, es extremadamente suave, pero también bastante pequeño. Argumentan que es para que quepa en una mano, pero en este país la abundancia, y no la comodidad, es el valor sanguchero más apreciado. Además, uno espera más por casi siete mil pesos. Los ajíes encurtidos, eso sí, son una delicia. Levemente dulces, entregan un picor pasajero muy rico. Pero son las papas fritas las grandes ganadoras. El corte hace que sean crujientes en todas sus caras. Como para volver sólo por ellas.

En Streat Burguer se nota que quieren hacer un buen sánguche. Pero en la búsqueda por la “gran hamburguesa estadounidense”, parece que toparon con un techo. Al probarla, uno no puede dejar de acordarse de las hamburguesas de cadena (la del payaso, la del rey), pero hecha con más cariño. Están los ingredientes, están las ganas, falta despojarse de los dogmas.

Streat Burguer: Isidora Goyonechea 3199, Las Condes.