Así aprenden español los haitianos del Barrio Yungay

Emma Antón

Jueves 08 de septiembre de 2016

“Hace tres meses llegaron tres hermanos haitianos a ver si la iglesia podía hacer algo por ellos. Yo entonces llevaba sólo un mes en la parroquia y empecé a hacerles clases de español personalmente”, relata Juan Carlos Cortez, párroco de la iglesia San Saturnino en el Barrio Yungay.

Sin embargo, se corrió la voz y a la semana siguiente los alumnos aumentaron a ocho, después a quince y ahora los sábado llegan hasta 150 haitianos a aprender español en la parroquia.

“Esto nunca fue una iniciativa, sino que desde un principio fue una respuesta a una necesidad. Pensé que esto tendría un plazo determinado, nunca imaginé que esto se iba a convertir en algo tan importante para nosotros y para ellos”, dice el padre Cortez.

Las clases se dictan tres días a la semana, desde las 10 de la mañana hasta el mediodía, los martes, miércoles y sábado. Si bien durante el fin de semana es cuando más haitianos llegan, los dos primeros días al menos cincuenta alumnos están en las oficinas de la parroquia, en clases para principiantes, intermedios y avanzados.

Quienes guían las clases no son profesores, sino voluntarios que intentan mejorar el español de los más de 300 haitianos que han pasado por la parroquia intentando aprender nuestro idioma.

Metodología

De partida, las clases no tienen ningún costo: en la parroquia entregan dos manuales para apoyar el aprendizaje y una libreta personal de registro, donde llevan la cuenta de las clases a las que han asistido y su evolución personal.

Considerando la gran cantidad de haitianos que necesitan aprender español, las clases son más bien prácticas: no hay un número definido de sesiones del curso.

Cuando se ha alcanzado la mitad de la clase, la iglesia San Saturnino entrega un desayuno a los alumnos y luego continúan con la lección.

El padre Juan Carlos indica que son muy responsables y que no olvidan ni pierden el material que se les entrega de forma gratuita, ya que valoran mucho el esfuerzo que realizan por ellos.

Migración

Desde el 2013 hasta este año, más de 41 mil haitianos ingresaron a Chile, según cifras de la PDI. La mayoría de estos migrantes dejaron su país buscando mejores oportunidades laborales.

Si bien los chilenos tendemos a pensar que Haití es un país muy pobre, esta no es la razón principal por la que ellos dejan sus tierras.

Odilia (25), Pierre Richard (38), Woody (25) y Phindy (21) se fueron de Haití y concuerdan en que el principal problema que los motivó a dejar su país es la inestabilidad política que existe.

Pierre Richard actualmente está trabajando en Chile como carpintero -en Haití era profesor de matemáticas-, mientras que Odilia aún no encuentra trabajo, aunque pretende terminar sus estudios en enfermería.

En tanto, Woody estudiaba ciencias de la informática, pero en Chile ahora trabaja en una cocina; por otra parte, Phindy es actor y maneja muy bien el español -ayuda a traducir en la parroquia-, pero aquí está desempleado.

Además de superar la barrera que es manejar otro idioma, el padre Juan Carlos indica que nuestro país no tiene convenios con Haití, por lo que la convalidación de estudios es inexistente y los haitianos deben conformarse con lo que se les ofrezca.

Búsqueda de trabajo

Otra forma en la que apoya la parroquia a los haitianos es ayudándolos a redactar un currículum en español para que puedan buscar empleo.

Si bien en la iglesia San Saturnino no tienen la capacidad de ofrecer empleos, la parroquia sí ayuda a los migrantes haciendo cartas de recomendación para que puedan presentarse a entrevistas de trabajo.

Por lo general, las ofertas laborales van desde la construcción hasta servicios de limpieza, las que son tomadas por haitianos que incluso eran profesionales en su país.

“Para trabajar en la mayoría de los lugares piden cuarto medio, pero como Chile no tiene convenio con Haití no se convalida nada. Eso es una complicación y hago un llamado a que se reflexione la posibilidad de flexibilizar estos trámites para que se reconozca que si una persona estuvo en la universidad es porque terminó sus estudios secundarios”, indica el padre Juan Carlos.

La iglesia Saturnino  está ubicada en Santo Domingo 2772, Santiago.