Juan Gabriel: La dura infancia de una leyenda

Felipe Morales

Lunes 29 de agosto de 2016

Alberto Aguilera Valadez, conocido artísticamente como Juan Gabriel, nació en Parácuaro, Michoacán, el 7 de enero de 1950. El menor de los diez hijos de Victoria Valadez y Gabriel Aguilera sufrió desde pequeño una serie de incidentes que marcaron su vida.

A los tres meses de nacido, su padre terminó internado en una clínica siquiátrica tras perder en un incendio el terreno que preparaba para sembrar. Algunos testigos cuentan que murió en el centro hospitalario, mientras que otros aseguran que escapó. Este hecho inspiraría al intérprete para escribir la canción De sol a sol.

Tiempo después su madre se vio obligada a salir de Parácuaro con destino a Apatzingan, Morelia y finalmente Ciudad Juárez donde Juan Gabriel creció y acusó el distanciamiento de su familia. “Mi mamá no podía conmigo, pienso que por eso me llevó a un internado. Antes que ser madre era mujer y eran sus mejores años”, declaró tiempo atrás. De los 5 a los 13 años, permaneció en la Escuela Laica de Mejoramiento Social para Menores, donde una jefa de su madre le consiguió lugar.

“Mi mamá no podía conmigo, pienso que por eso me llevó al internado. Antes que madre era mujer y eran sus mejores años”.

En ocasiones Victoria lo iba a visitar y lo llevaba a la casa donde trabajaba de sirvienta. Entonces el menor le ponía llave a la puerta para que no lo llevaran más al encierro. Cuando se volvió famoso, el cantante compró la vivienda.

Aunque los intentos del joven por recuperar su libertad fueron en vano, a veces lograba escabullirse y estar fuera por varios días, en los que trabajaba para subsistir. Cuando lo descubrían, debía volver al internado.

Junto a Victoria Valadez, su madre.

Pese a su resistencia por permanecer en el ese lugar, fue allí donde se desató su vocación. Juan Contreras era un profesor que le daba clases sobre cómo hacer artesanías. El hombre se estaba quedando sordo, lo que lo acercó aún más a Juan Gabriel. “Me daba pena. Cómo me iba a burlar, él me enseñaba cosas, me decía que yo no era como los demás niños”, y de ahí nació una larga amistad.

Juan era aficionado a la música y en una hoja le dibujaba a Alberto las teclas de un piano donde le explicaba las notas musicales. También le enseñó a tocar guitarra. Fue el único que supo por boca del propio cantante la tristeza que éste sentía por la lejanía de su madre.

Finalmente, una tarde, al sacar la basura del internado, decidió huir. Tenía 13 años. “Ya no aguanté. La libertad es un deber, por eso me salí”. Fue en búsqueda inmediata de Juan Contreras, con quien se quedó a vivir. Ambos vendían artesanías de madera y mimbre que ellos mismos hacían.

Deambuló por distintas ciudades y participó en coros cristianos para acercarse a la música y buscar una oportunidad en el mercado. Antes de los 17 años ya había escrito más de un centenar de temas. Fue acusado de robo y recluido 18 meses en el cárcel de Lecumberri.

Adán Luna fue su primer nombre artístico en el mundo de la música.

Ahí tuvo la oportunidad de conocer, por medio del director de la cárcel, a Queta Jiménez “La Prieta Linda”, quien no sólo abogó para que fuera puesto en libertad por falta de pruebas, sino que también lo puso en contacto con la RCA para después llevar a cabo sus primeras grabaciones. El 11 de junio de 1971 firmó contrato e inició la grabación de su primer disco, Un alma joven, en el que incluyó su primer gran éxito, No tengo dinero.

Las canciones Lágrimas y lluvia, Mis ojos tristes y Amor eterno las dedicó a la memoria de su madre, quien falleció el 27 de diciembre de 1974. En recuerdo a su mentor Juan Contreras, y en memoria a su padre Gabriel, el artista se presentó en 1971 con el nombre artístico que lo catapultó a la fama.