Hallan restos incaicos en centro de Santiago

Natalia Heusser

Miércoles 13 de julio de 2016

A raíz de una hipótesis que se planteó el equipo del arqueólogo Rubén Stehberg, en el 2014 se comenzaron a hacer una serie de excavaciones en pleno centro de Santiago. El trabajo se tituló Mapocho Incaico.

Este grupo planteó que en la Plaza de Armas de Santiago y en sus alrededores inmediatos, hubo un asentamiento incaico del periodo del Tawantinsuyu (1438-1533). O sea, que los incas estaban instalados en el valle del Mapocho, antes de la llegada de los españoles.

“Nosotros creíamos que aquí se encontraba el centro administrativo de ellos y que se habría ubicado la casa de Gobierno de Quilicanta, un gobernador incaico muy especial, quien fue el encargado de recibir a la expedición de Diego de Almagro en 1536 y posteriormente a Pedro de Valdivia”, cuenta Stehberg, quien es curador y jefe del Área de Antropología del Museo Nacional de Historia Natural.

La única forma de confirmar la tesis era adentrarse en las profundidades del kilómetro cero.

Y así fue, gracias a la ayuda de Fondecyt. Primero se hicieron trabajos en el patio principal del Cuerpo de Bomberos de Santiago (2014), luego en el patio de Los Naranjos de la Catedral Metropolitana (2015) y el 18 de junio, con previo permiso del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), se comenzó a intervenir el patio central del Museo Histórico Nacional, labores que terminaron el viernes pasado.

“La verdad es que en este sector las calles ya estaban hechas y Valdivia sólo las utilizó.Luego las amplió, porque seguramente el centro administrativo era muy pequeño”.

Finalmente la hipótesis se confirmó porque en los tres sitios se encontraron restos de cerámica con decoración distintiva del período incaico. La única diferencia es que en el museo se recolectó el grueso de las piezas.

“Estamos muy satisfechos con los hallazgos y se confirma absolutamente lo que planteamos. Esto era el factor de verificación que necesitábamos”, aclara Stehberg.

Entonces, ¿cuál es la importancia de este descubrimiento?

El arqueólogo explica que Pedro de Valdivia fundó la capital de Chile sobre un asentamiento incaico, un gran detalle que hasta ahora se desconocía.

“Todavía aparece en los libros de historia que Pedro de Valdivia fundó Santiago en un sitio eriazo, que él trazó a la ciudad de Santiago con su forma de damero, junto al alarife Pedro de Gamboa. La verdad es que en este sector las calles ya estaban hechas y Valdivia sólo las utilizó. Luego las amplió, porque seguramente el centro administrativo era muy pequeño. También, por necesidades españolas, habría hecho crecer el damero mucho más allá de lo que los incas hicieron”, indica.

Además de las piezas de cerámica incaica también se encontró cerámica utilitaria (vasijas), vidriadas (cubierta por esmalte), mayólica (decoración sobre loza), perfumadas de las Monjas Clarisas (cerámica elaborada con arcilla, arena fina y caolín), metal, restos óseos de animales (los que se consumían en ese tiempo) y malacológicos (moluscos).

Estos tesoros en fragmentos ahora se irán al laboratorio del Museo Nacional de Historia Natural, los que se guardarán en los depósitos de arqueología del lugar. Lo anterior fue determinado por el CMN. Además, serán analizados por Claudia Prado, arqueóloga e investigadora del CMN.

Piezas

Si bien se finalizaron las labores en el patio del Museo Histórico Nacional, las excavaciones seguirán abiertas hasta el 31 de julio. El espacio tiene una profundidad cercana a los dos metros, ocho metros de largo y en la parte central llega a los cinco metros de ancho.

“Toda la historia de la ciudad de Santiago está en este trabajo que se hizo en el museo. Si miramos las paredes de la excavación, en la parte superior veremos los adoquines actuales que datan de 1982. Hacia abajo, en la capa siguiente de tierra, están los rellenos de La Real Audiencia, porque en este sitio se encontraba este órgano judicial. En la capa que continúa se ve la tierra de las ocupaciones españolas y más abajo están los incas, pues en ese espacio descubrimos las cerámicas. Al final, en el piso, sólo hay piedras redondas que corresponden al antiguo cauce del río Mapocho, pues poco antes de la presencia incaica pasaba el río por aquí”, señala el arqueólogo.

Pero existe otro hallazgo anexo. También está a la vista un muro, que es uno de los cimientos de la Real Audiencia, y una columna, pues por esa parte pasaba un corredor.

En los próximos días se tapará la perforación. Los adoquines que se retiraron volverán a su puesto original, ya que fueron numerados al momento de sacarlos, y arrojarán en el hoyo la tierra que hasta hoy permanece en 140 sacos.

Junto con cerrar este ciclo, Stehberg también cerrará esta aventura y anuncia que dejará de excavar el centro. Una de las razones es la partida de un compañero de equipo: el historiador Gonzalo Sotomayor .

“En este momento estoy viviendo una crisis profesional porque este proyecto lo hacíamos entre tres personas, la arqueóloga Claudia Prado, el historiador Gonzalo Sotomayor y yo. Gonzalo falleció en marzo pasado, a los 41 años y eso me deja completamente cojo. Era un profesional espectacular y es difícil que alguien lo reemplace. Por el momento pienso descansar el próximo año porque han sido años intensos de trabajo”, asegura.

Cómo limpian las piezas que fueron encontradas en el lugar

Paulina Jara y Carolina Massone son conservadoras y recibieron las piezas extraídas de la excavación.

Separaron el material en orgánico (los huesos y los moluscos) e inorgánico (cerámica, loza, vidrio y porcelana). El primero se lava en seco y se limpia con cepillo de dientes y palos de brochetas. El segundo se lava en húmedo, salvo la cerámica que se limpia con el dedo, sin usar utensilios para no dañar la decoración.

“Todo el material viene saturado de humedad. Cuando se secan, luego de tres días aproximadamente, se le hace una etiqueta a cada fragmento porque se separan por materialidad. Ya tenemos la mayoría de las cosas embaladas y todo esto se va al museo, donde hay analistas para cada material. Los restos óseos, por ejemplo, son coloniales, porque fueron sacados en el nivel donde están los restos coloniales. Con esto el analista verá qué animales se comían en ese tiempo, o sea, cómo era la dieta de las personas que ocupaban este lugar”, dice Massone.