La iniciativa del Ejecutivo plantea eliminar definitivamente el pago de contribuciones para la vivienda principal de las personas mayores de 65 años. Esta medida forma parte de un plan de reconstrucción nacional que intenta devolver la tranquilidad económica a quienes han dedicado su vida al trabajo.
El impuesto territorial representa una carga mensual significativa que muchas veces supera la capacidad de pago de las jubilaciones actuales.
Para muchos hogares, la propiedad de su casa es el único resguardo frente a la incertidumbre económica, y este proyecto busca asegurar esa estabilidad. La propuesta debe ahora sortear su discusión en el Congreso, donde ya se anticipan ajustes para ampliar el alcance de sus beneficios.
Requisitos de acceso y el mecanismo de compensación estatal
El proyecto establece condiciones claras para acceder a la exención, siendo la edad de 65 años el primer filtro fundamental para los postulantes. El beneficio se aplica exclusivamente a la vivienda principal, definida legalmente como el inmueble donde el contribuyente reside de manera habitual y permanente.
En el caso de personas que posean más de una propiedad, la ley obligará a declarar cuál de ellas recibirá el alivio tributario del impuesto territorial.
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Un punto crítico de la discusión es el financiamiento de los municipios, ya que las contribuciones son una de sus principales fuentes de recursos. Para evitar un desfinanciamiento local, el Estado se compromete a compensar estos dineros mediante aportes adicionales al Fondo Común Municipal.
Si la ley logra su promulgación durante este primer semestre, los beneficiarios podrían ver reflejado el descuento a partir del 1 de julio de este año.
Propuestas de ampliación y el enfoque de género en la jubilación
Diversos sectores políticos han manifestado la necesidad de ajustar los criterios de edad para que la medida sea más equitativa y justa. Parlamentarios de la bancada oficialista han solicitado formalmente que el beneficio se extienda a las mujeres a partir de los 60 años.
El argumento principal sostiene que, al ser la edad legal de jubilación femenina en el país, no resulta razonable exigir cinco años adicionales de espera.
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Esta modificación es calificada como un acto de justicia necesario para apoyar a las mujeres que inician su etapa de retiro con ingresos reducidos. El objetivo es evitar que el pago de impuestos territoriales termine erosionando el poder adquisitivo de quienes ya enfrentan dificultades económicas al dejar de trabajar.
La discusión parlamentaria definirá si este “sentido común” se traduce en una ley que proteja por igual a todos los adultos mayores de la nación. Un descanso económico real permitiría que la vejez se viva con la dignidad de saber que el techo propio no está en constante riesgo financiero.





