La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos confirmó este jueves que el fenómeno climatológico El Niño ya está presente en el océano Pacífico ecuatorial. Es un evento de calentamiento marino anómalo que amenaza con consolidarse como uno de los más intensos desde 1950 y que alterará los regímenes de lluvias y temperaturas en Chile y el resto del planeta durante los próximos meses.
La consolidación de este patrón térmico altera de forma directa la interacción entre el agua del océano y las capas bajas de la atmósfera terrestre.
Los modelos computacionales anticipan que las anomalías en la temperatura del mar desencadenarán variaciones extremas en el comportamiento del invierno. Esta condición ambiental forzará a las autoridades gubernamentales a reestructurar sus planes de contingencia ante desastres naturales inminentes.
Parámetros de intensificación térmica y las proyecciones para el verano austral
El reporte técnico indica que el calentamiento de las aguas superficiales mantendrá una tendencia al alza sostenida durante todo el segundo semestre de 2026. Los análisis del Conjunto Multi-Modelo de Norteamérica asignan un 63 % de probabilidad a la ocurrencia de un evento calificado como históricamente fuerte.
La fase de máxima energía del fenómeno se registraría entre los meses de noviembre de 2026 y enero de 2027 en el hemisferio norte.
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En el territorio chileno, la presencia de esta condición del Pacífico incrementará de forma notoria la frecuencia de las olas de calor invernales y veraniegas. La menor acumulación de nieve en las cumbres cordilleranas eleva de manera inmediata el riesgo de desborde de ríos e inundaciones en los valles bajos.
La sequedad ambiental consecuente potenciará además las condiciones ideales para la propagación de incendios forestales de grandes magnitudes en la época estival.
Riesgos de remoción de masa en terrenos siniestrados y el próximo boletín científico
Las precipitaciones intensas que suele acarrear este fenómeno concentran su peligro en las regiones de la zona central y centro-sur del país. Los geólogos advierten que las lluvias copiosas generarán una pérdida de cohesión en los suelos que fueron previamente devastados por incendios anteriores.
La falta de vegetación protectora facilita la ocurrencia de deslizamientos de tierra, aluviones y desprendimientos de detritos en sectores precordilleranos.
El aumento general de la temperatura del planeta, sumado al impulso de El Niño, podría transformar al presente ciclo en el año más caluroso de la historia. La comunidad científica internacional postergó la estimación de impactos específicos por país a la espera de datos con un menor margen de incertidumbre.
La publicación del nuevo boletín de monitoreo de la agencia meteorológica quedó programada de forma oficial para el próximo 9 de julio.





