La FIFA dio inicio este jueves a la Copa del Mundo de 2026 en estadios de Estados Unidos, México y Canadá, bajo un nuevo formato de 48 selecciones. Es una expansión estructural del torneo que busca masificar la participación internacional y que generará una recaudación récord de 13.000 millones de dólares.
El despliegue financiero de la corporación deportiva transforma el evento en la operación comercial más lucrativa en la historia del balompié mundial.
La inyección de capitales modifica la gestión logística de las delegaciones de fútbol, elevando los presupuestos operativos de las federaciones locales. Esta reestructuración competitiva extiende la duración del certamen a 39 días de competencia continua en los complejos deportivos norteamericanos.
La introducción de algoritmos para fijar el costo de los boletos asegura ingresos sin precedentes en las taquillas de las 16 ciudades sedes.
Ampliación del calendario de partidos y los ingresos por variables comerciales
El nuevo diseño del campeonato eleva el número de participantes de 32 a un total de 48 escuadras nacionales en la fase de grupos. Los combinados disputarán un total de 104 partidos, lo que representa un incremento de 40 compromisos respecto a la edición anterior del torneo.
La venta de entradas generará un pozo estimado de 3.000 millones de dólares debido a los ajustes de la demanda en los duelos estelares.
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Los sistemas informáticos elevaron el costo de los ingresos hasta rozar los 11.000 dólares en los sectores preferenciales para la gran final. La comercialización de los derechos de transmisión televisiva aportará un récord de 4.300 millones de dólares al balance final de la organización.
Los contratos de patrocinio global complementarán los ingresos corporativos con un flujo garantizado de 2.800 millones de dólares en las cuentas institucionales.
Presupuesto para los planteles y el pozo para el equipo campeón
La entidad deportiva distribuirá una cifra histórica de 871 millones de dólares en premios entre las asociaciones de fútbol participantes. Cada federación clasificada cuenta con una asignación base de 2,5 millones de dólares para solventar los costos logísticos previos del viaje.
El pozo mínimo garantizado por competir en la fase grupal asciende a 9 millones de dólares para las escuadras eliminadas en primera instancia.
La selección que consiga alzarse con el trofeo mayor recibirá una recompensa directa de 50 millones de dólares en las arcas institucionales. Dicho monto supera de forma nítida los 42 millones de dólares que percibió la delegación de Argentina al ganar el título en 2022.
El subcampeón de la cita planetaria se adjudicará 33 millones de dólares, mientras que el tercer puesto del podio recibirá 29 millones.





