Los consorcios ferroviarios internacionales iniciaron este jueves, en Estados Unidos y Brasil, la fase de alineamiento técnico para la construcción de 2 megaproyectos de trenes de alta velocidad. Se trata de una revolución tecnológica que busca conectar importantes metrópolis a más de 300 kilómetros por hora, para transformar la movilidad de millones de pasajeros.
Las dos potencias continentales aceleran los procesos de inversión para consolidar alternativas eficientes frente al colapso de las carreteras y los puentes aéreos tradicionales.
Esta transformación estructural promete redefinir la geografía económica al acortar de forma drástica las distancias entre los centros financieros más activos. La incorporación de tecnologías limpias en el traslado masivo sitúa a la vanguardia de la sustentabilidad a los países que lideran este cambio de paradigma.
Tren de alta velocidad entre Los Ángeles y Las Vegas
El proyecto estadounidense Brightline West contempla unir las ciudades de Los Ángeles y Las Vegas mediante un tendido eléctrico de alta gama. Los convoyes de este sistema están diseñados para alcanzar una velocidad máxima de 320 kilómetros por hora en los tramos más rectos de la ruta.
La obra ferroviaria implica una inversión global superior a los 12.000 millones de dólares, combinando aportes estatales con fondos de capitales privados.
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El trazado poseerá una extensión total de 350 kilómetros, bordeando el corredor vial de la transitada autopista Interestatal 15 en el oeste del país. El tiempo de desplazamiento entre el polo del entretenimiento y el área metropolitana de California se reducirá a solo 2 horas de viaje continuo.
La planificación oficial estima que las operaciones comerciales de la línea norteamericana comenzarán de forma regular a finales del año 2029.
Trazado andino y el cronograma del tren bala brasileño en el cono sur
La reactivación del Tren de Alta Velocidad en Brasil conectará los núcleos urbanos de Río de Janeiro, São Paulo y Campinas a partir del año 2032. Esta red sudamericana cubrirá un recorrido de 510 kilómetros y ostentará el liderato regional con marcas de hasta 350 kilómetros por hora.
El viaje entre Río de Janeiro y São Paulo demorará 1 hora y 45 minutos, aliviando el tráfico vehicular de una ruta saturada por camiones de carga.
El cronograma estipula que los estudios de factibilidad técnica definitivos concluirán durante el presente periodo del año 2026. Los movimientos de tierra y las obras de edificación de los viaductos en las provincias brasileñas comenzarán formalmente en 2027.
La culminación de estas vías férreas posicionará al bloque regional en los estándares operativos de las grandes potencias ferroviarias del mundo.





