Itaú Chile renueva su directorio con la llegada de un exhistórico de Santander y aprueba un dividendo histórico que refleja la solidez de sus estados financieros actuales. La reciente junta de accionistas ha servido para ratificar un cambio de mando que combina la experiencia de históricos competidores con la visión técnica de especialistas internacionales.
La incorporación de Raimundo Monge Zegers destaca como el movimiento más llamativo, al tratarse de un ejecutivo con casi tres décadas de trayectoria en la plana mayor de la banca de capitales españoles.
Propuesto por las administradoras de fondos de pensiones, su nombramiento busca inyectar una mirada local y experimentada en la toma de decisiones estratégicas del grupo. Esta renovación ocurre en un momento de bonanza para la institución, permitiendo una distribución de ganancias sin precedentes que ha captado la atención de los inversionistas.
Nuevs mesa directiva de Itaú y representación internacional
La nueva estructura del directorio mantiene el control de los ejecutivos brasileños Ricardo Villela y Gabriel Amado de Moura, quienes lideran la presidencia y vicepresidencia respectivamente. Entre las novedades principales destaca el ascenso de Azucena Arbeleche, quien deja su rol de suplente para convertirse en directora titular de la entidad bancaria.
Arbeleche cuenta con una destacada carrera política y técnica, habiendo desempeñado el cargo de ministra de Economía y Finanzas en Uruguay durante el gobierno de Luis Lacalle Pou.
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Asimismo, la junta aprobó la llegada de Matías Granata como director suplente, a pesar de los reparos manifestados por las AFP respecto a los criterios de independencia exigidos. La mesa también cuenta con la continuidad de directores independientes como el uruguayo Diego Fresco y el abogado Gustavo Ortíz, quien se incorporó tras la salida de Kevin Cowan.
Este equilibrio de perfiles busca fortalecer la gobernanza corporativa del banco en un periodo legal de tres años, conforme a la normativa vigente que rige a las sociedades anónimas.
Distribución de utilidades y proyecciones de crecimiento futuro
En un hito para la historia de la compañía, los accionistas aprobaron el reparto de un dividendo equivalente al 60% de las utilidades líquidas obtenidas durante el ejercicio anterior. El banco reportó ganancias que superaron los 428 mil millones de pesos, lo que permite duplicar el porcentaje de distribución que se venía entregando habitualmente.
Desde la gerencia de finanzas explicaron que este aumento refleja una confianza plena en la sostenibilidad de los resultados y en la robusta posición de capital de la institución.
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La decisión de no repartir un porcentaje mayor responde a la búsqueda de un balance entre la retribución inmediata a los socios y la solvencia necesaria para financiar planes de expansión. El capital es considerado la materia prima fundamental para sustentar el crecimiento proyectado, permitiendo al banco mantener su competitividad en un mercado dinámico.
Con esta estrategia, la entidad pretende consolidarse como un referente de eficiencia operativa mientras asegura la flexibilidad financiera ante posibles escenarios de inestabilidad global. El mercado ha reaccionado de forma positiva a estos anuncios, valorando la combinación de una gestión prudente con una política de dividendos altamente atractiva.





