La economía doméstica enfrenta un nuevo desafío ante la inminente actualización de los precios en los combustibles. El alivio en el bolsillo de los conductores parece quedar postergado frente a un escenario internacional convulso que presiona los valores locales hacia arriba.
Las estimaciones de centros de estudios indican que las gasolinas sufrirán un incremento cercano a los 36,5 pesos por litro durante las próximas 3 semanas.
Sin embargo, el golpe más duro se espera para el sector del transporte y la logística, donde el diésel podría escalar aproximadamente 63 pesos por cada litro. Este fenómeno responde a una combinación de factores externos que han desestabilizado el mercado energético global en el último mes.
La incertidumbre sobre el abastecimiento y las fluctuaciones del tipo de cambio son los principales motores de esta tendencia alcista que preocupa a los consumidores.
Los factores externos tras el encarecimiento del crudo
El conflicto en Medio Oriente ha escalado significativamente, afectando infraestructura clave y provocando cierres en rutas marítimas estratégicas para el comercio de petróleo. Estos eventos han empujado el precio del barril de crudo Brent por sobre los 100 dólares, reactivando la presión inflacionaria en los países importadores.
A esto se suma la volatilidad del dólar en el mercado nacional, que ha mantenido una resistencia notable rondando la barrera de los 900 pesos chilenos.
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La reciente modificación en el cálculo del precio de paridad de importación también juega un rol fundamental en las cifras que se verán en las estaciones de servicio. Al considerarse ahora un promedio de cuatro semanas previas en lugar de dos, el sistema captura con mayor fuerza las alzas registradas a finales de marzo.
Esta ventana de tiempo más amplia impide que las bajas puntuales de los últimos días se reflejen de manera inmediata en el valor final que paga el usuario.
El rol del MEPCO y las expectativas a mediano plazo
A pesar de la magnitud de las alzas proyectadas, el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) actuará nuevamente como un amortiguador crítico. Sin la operación de este seguro estatal, los incrementos reales podrían haber superado los 70 pesos para las bencinas y los 100 pesos en el caso del diésel.
La intervención del mecanismo permite que el traspaso de los precios internacionales sea gradual, evitando choques térmicos en la economía de las familias chilenas.
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No obstante, el encarecimiento mayor del diésel responde a una demanda internacional más ajustada y a costos de refinación que superan a los de la gasolina. Los expertos sugieren que solo una tendencia sostenida a la baja en el tipo de cambio y el valor del petróleo podría revertir esta situación en el mes de mayo.
Por ahora, la evolución del conflicto internacional sigue siendo la variable más incierta y la que dictará el ritmo de los tableros en las gasolineras del país. La planificación del gasto en transporte se vuelve hoy una prioridad para los hogares que buscan adaptarse a una realidad energética cada vez más costosa.





